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Sifilis: una enfermedad aburrida

Hoy en día es relativamente raro ver a pacientes que sufran de sífilis. Esto se debe principalmente a la prevención con el uso del condón o preservativo; a la reducción en el número de parejas sexuales; pero sobre todo, el empleo de la penicilina redujo considerablemente el avance de la sífilis. La enfermedad sexual reconocida como sífilis cursa con tres etapas bien definidas: en la primera etapa, suelen aparecer úlceras en la cabeza del pene, vagina, el ano y recto; también pueden existir úlceras en la boca. El tiempo transcurrido entre el contagio y las úlceras es de aproximadamente 20 días. Las úlceras pueden desaparecer aun sin tratamiento, además las úlceras no duelen; esta es la razón por la que los pacientes no acuden a consulta; y al no recibir tratamiento, la enfermedad avanza hacia la segunda etapa o etapa secundaria. Lo recomendable es que cualquier persona con úlceras en genitales se abstenga de tener relaciones sexuales hasta que se tenga el diagnóstico y reciban tratamiento; reanudando las relaciones sexuales al desaparecer las úlceras. Ya en la segunda etapa aparecen erupciones rojas en la piel de las plantas de los pies y las palmas de las manos; también hay erupciones en la espalda y pecho; padecen de dolor de cabeza, pérdida de peso, fatiga, caída de pelo y fiebre. En caso de que el paciente con sífilis no reciba tratamiento, la enfermedad quedará latente por años y hasta décadas. Es decir, un paciente puede infectarse de sífilis a los 15 años y pasar por la etapa primaria y secundaria en los primeros meses, pero si no es tratado, la enfermedad reaparecerá  a los 35 años; y es ahí donde empieza la tercera etapa de la sífilis.  El contagio de la sífilis ocurre por contacto sexual; y el riesgo de contagio es mayor  en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Hace 100 años la sífilis mantenía asolada a la población; la pandemia de sífilis fue muy similar a la ocurrida hoy en día con el SIDA. Sin embargo la manera en que era vista la Sífilis en aquellos años era totalmente distinta al SIDA. La sífilis era considerada como una enfermedad de iniciación; del paso “necesario y confirmatorio” de la adolescencia hacia la vida adulta. Cuando el hombre se percataba de tener sífilis se vanagloriaba de haber tenido muchos encuentros sexuales y de poder seguir contagiando a más personas. Para las mujeres tener contacto con hombres sifilíticos representaba hacerlo con alguien con “experiencia”.En aquellos años aun no existía tratamiento para la sífilis, por lo tanto muchos pacientes avanzaban fácilmente a la tercera etapa conocida como Neurosifilis o Tabes Dorsal que liberalmente es la “consunción de la espalda”; los dolores son muy intensos; y poco a poco los pacientes tienen dificultades para caminar, hasta parecer que caminan como “borrachos”, la incapacidad para controlar los movimientos es lenta y progresiva. Algunos avanzaban hasta la demencia o locura. En 1850 J.M. Charcot,  un gran neurólogo de la época, catalogó como “incurable”  la sífilis. Tener sífilis en la tercera etapa era igual a una sentencia de muerte. Los remedios recetados por especialistas famosos, consistían en acudir a balnearios y tomar baños de lodo. Se recomendaba la Suspensión de Seyre un tratamiento novedosos pero violento, en donde el paciente era liberalmente colgado por la mandíbula durante varios minutos. El dolor era atroz y poco el alivio. Para las personas sanas el ver este grupo de pacientes puede ser sorprendente; sin embargo para los enfermos el padecer de dolores y sufrimientos crónicos diariamente se torna cotidiano y aburrido. La tos y expulsión de sangre, los calambres y la sensación  queman y de alfileres en los pies fue rutinaria para los enfermos sifilíticos en la tercera etapa. Hoy es rarísimo observar a un paciente con sífilis terciaria; por esta razón la sífilis se convirtió hoy en día en una enfermedad “Aburrida”. 


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