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¿Puede la mente aliviar el dolor?

Antes del descubrimiento de la anestesia, la forma más efectiva para controlar el dolor consistía en la propia mente. Desde tiempos muy antiguos, la fe religiosa servía para mitigar el dolor. Mahoma decía a sus creyentes: “Cuando alguien sufra de dolor de muelas, debe recitar una sura”. Tomas de Aquino: “Para aliviar el dolor basta contemplar algo divino”. Los Yoguis hindúes pueden ser indiferentes al dolor. Pero ¿las personas comunes y corrientes pueden lograr dominar el dolor? La respuesta es Sí.  Los primeros casos de cirugías bajo hipnosis, mejor conocida en aquellos años como mesmerismo,  se realizaron en 1829, fueron casos de mastectomías - cirugía de mama- . La práctica del mesmerismo siempre fue muy controvertida. Franz Mesmer era considerado un médico chaman, que recurría a una serie de trampas para impresionar a sus pacientes; Mesmer creía en una fuerza o impulso vital que podía ser trasmitido a los enfermos. Algo así como la fuerza que posen los imanes de poderse mover sin contacto. Así Mesmer creía que en nuestro cuerpo habita esa fuerza o “fluidum magnético” que podía hacer desaparecer la enfermedad. Luego se le llamó magnetismo. Mesmer mencionó que para que estos experimentos en el año de 1774 fueran efectivos, se requería de dos cosas; la primera, el deseo del enfermo en sanar, y la segunda, que el enfermo estuviera familiarizado con el médico. Estos pacientes eran más fácilmente  “Magnetizados”. De esta manera a través de la hipnosis o de la mente se podía controlar el dolor y sanar. El mesmerismo siempre tuvo enemigos que no creían en él. Los pacientes tenían que entrar en un verdadero trance para poder controlar el dolor, y no todos los enfermos eran capaces de alcanzar ese trance.  Ya para mediados del siglo diecinueve el médico escocés James Braid, recomenzó la práctica del trance contra el dolor, y lo llamó “Hipnotismo”.
Se ha demostrado que mediante un estado de auto-hipnosis se puede reducir el dolor y la dosis de la anestesia requerida. El mesmerismo y la práctica de cirugías continuó siendo un misterio, ¿cómo es que estos pacientes no sintieran dolor?. Hoy sabemos que en los sujetos que están bajo los efectos de la hipnosis, cuando se les coloca electrodos cerebrales, las imágenes que se registran son diferentes a los pacientes que no fueron hipnotizados. Pero aun no se conoce con plenitud las causas de este fenómeno. En la actualidad son muy pocos los pacientes que desean controlar el dolor con la mente, la mayoría prefieren el uso de la anestesia para cualquier procedimiento quirúrgico. Nadie hasta la fecha ha podido demostrar la existencia de esa fuerza magnética o fluidum  magnético que alivia el dolor.  Hoy en día el mesmerismo y su extravagante promotor Franz Mesmer han desaparecido de la práctica médica; pero lo que ha persistido y mejorado en algunos médicos,  es la práctica de artilugios y trampas para impresionar a los pacientes para que se sientan curados.


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