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La Mujer: Puñaladas Sanitarias

Desde siempre, y en todos los ámbitos sociales, culturales y religiosos, el hombre ha intentado desplazar y discriminar a la mujer, y la ciencia médica no se ha quedado atrás. En el siglo pasado, el gran neurólogo Paul Broca, aquel que descubrió el área del lenguaje en el cerebro, escribió: “Las mujeres son intelectualmente inferiores a los hombres”. Broca se basó en las mediciones del peso de los cerebros, obtenidos de las autopsias de hospitales franceses.

El cerebro femenino pesaba menos que el masculino. Pero Broca cometió el desastroso error de no tomar en cuenta la proporción de la masa corporal entre ambos sexos. Hoy las cosas han cambiado; es innegable que el aspecto cultural y educativo influyen en el comportamiento adquirido entre los dos sexos, peo también la base biológica determina el funcionamiento entre los hombres y mujeres. a pesar de todo, aun persiste la idea de dominio del hombre sobre la mujer. Hoy el acceso a la salud es una prueba exacta de la discriminación hacia el sexo femenino.

La práctica de esta discriminación es velada, bajo un sutil camuflaje. El ejemplo más vergonzoso son las mujeres embarazadas que carecen de educación sanitaria e instrucciones para llevar a buen término el nacimiento de un niño.

La situación inicia con la aparición de embarazos tempranos al inicio de la adolescencia, pero también sucede en cualquier edad reproductiva. Resulta inexplicable que aun hoy en día no todas las embarazadas puedan tener acceso automático a un hospital público. Se necesita que sean “derechohabientes”, dicho de otra manera, se requiere que las mujeres embarazadas “tengan derechos”.

Al grupo de embarazadas no derechohabientes, se les da la opción de acudir a los hospitales de salubridad; es decir, se les separa y trata como personas de “segunda clase”. Unicamente las mujeres con una Urgencia del embarazo, tienen libre acceso al ISSSTE o IMSS, esto es una gran ventaja, pero insuficiente. Toda mujer embarazada debería tener derecho y acceso a cualquier hospital público durante el tiempo en que esté embarazada, con o sin complicaciones del embarazo; debería ser atendida en cualquier unidad pública, sin discriminación. El Estado está obligado a garantizar la salud, en particular de este grupo: Mujer Embarazada.

Es bochornoso observar cómo pacientes embarazadas son rechazadas y “peloteadas” a otros hospitales por no tener “# de afiliación”. De los hospitales privados, de esos mejor ni hablamos.Sin duda, ningún sexo domina al otro, ambos se complementan, aunque en los hechos, la mujer sigue estando en desventaja. Eso es una realidad pasada que aún está presente.


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