VADEMECUM

Mateen en un Bar Gay

La matanza ocurrida esta semana en una discoteca llena de homosexuales asombró a muchos; a primera vista “solo un loco” podría hacer algo así. Bastaron unas horas para demostrar lo contrario. Se trata de Omar Mateen, de 29 años, que fue abatido luego de cometer el crimen.

Su exesposa declaró que el tipo era violento, explosivo e inestable. Sin embargo Mateen acostumbraba rezar en una mezquita; el imán o guía espiritual dice que Mateen no mostraba ser violento, aunque sí era poco sociable.

El mismísimo FBI lo tuvo en sus manos en 2013 y 2014; y durante las entrevistas no encontraron nada. La antigua imagen de Hollywood del terrorista encapuchado ha desaparecido.

Hoy los terroristas se han “adaptado” al mundo occidental; se mimetizan con la población, adoptan sus costumbres y pasan como “cualquier vecino”; pudo comprar armas como si fueran chicles. Omar Mateen era un cliente frecuente del antro gay; también estaba en contacto cibernético con la comunidad gay.

Los fanáticos religiosos odian cualquier señal de progreso y civilización moderna. La aceptación actual del “mundo gay” es una aberración para ellos. Para un terrorista los homosexuales no significan nada; son objetos deshumanizados. Una vez que el fanático ha convertido en “objeto” a su presa, es más fácil destruirlo y fulminarlo.

Las etiquetas de joto maricón y puto, rebajan al individuo; ya no son vistos como humanos, sino como enemigos. Hoy el terrorista se ha convertido en un “asesino normal”; pueden estar por todos lados y quizá existan muchos más de ellos, que actúan de forma independiente e impredecible.


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