VADEMECUM

¡Hijo de puta!

A los 26 años, la Marquesa de Dampierre  entró al consultorio del Dr. Itard, lo saludó y le dijo: Mierda ¡Hijo de Puta!.

El Dr. Jean Marc Itard consultaba en Paris, en 1825 hizo un informe médico relatando el caso de la Marquesa de Dampierre que desde niña empezó a presentar tics; los movimientos involuntarios se hicieron cada vez más grotescos, se encorvaba y contorsionaba; luego comenzó por hacer sonidos extraños, que terminaron en palabras groseras y “palabrotas”. 

Si algo había tenido la Marquesa era una buena educación; provenía de “alta cuna”. El informe médico de Itard fue leído por otro investigador: Gilles de la Tourette y lo comparó con sus propios pacientes que también padecían de tics y lenguaje soez o coprolalia.

En realidad lo que verdaderamente interesaba a Tourette era el estudio de las pacientes histéricas; pero su maestro J.P. Charcot le pidió que se hiciera cargo de aquellas pacientes que presentaban “Corea” o movimientos involuntarios y aparatosos. Así fue como nació de esta descripción de pacientes lo que hoy conocemos como Síndrome de Tourette.

Los enfermos de Tourette confiesan que las obscenidades “vienen a su mente” de manera involuntaria, y que entre más groseras son las palabrotas es más difícil contenerlas y no pronunciarlas. Muchos de estos enfermos cursan también con ansiedad, son obsesivos e hiperactivos; su inteligencia no está afectada, aunque les es difícil concentrarse y se angustian en el intento por controlar sus tics. 

La Marquesa de Dampierre tuvo que ser internada; fue tratada con baños de leche. El mismo Tourette fabricó un casco metálico para administrar electro-vibraciones en la cabeza. Hasta la fecha no se sabe nada sobre el origen de la enfermedad; se sospecha del mal funcionamiento neuronal y producción inadecuada de dopamina o serotonina.

El misterio continúa, aun no hay curación; los medicamentos solo alivian  la ansiedad y calman al paciente. 

Curiosamente el mismo Dr. Tourette perdió la razón y también cursó con conductas extravagantes; al igual que sus pacientes fue hospitalizado y tratado con “camisas de fuerza” y electrochoques; tenía 46 años cuando murió en 1904.

La causa de su comportamiento anormal fue una infección: Sifilis. 


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