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Esquizofrenia

La locura o esquizofrenia ha existido desde siempre en la historia humana. Las poblaciones primitivas realizaban trepanaciones en el cráneo de estos pacientes para dejar “salir” los espíritus malignos. Luego, la Iglesia intentaba controlar estos espíritus mediante el exorcismo; más tarde se recluía y encarcelaba a los esquizofrénicos, utilizando también camisas de fuerza para inmovilizarlos.

Ya en el siglo pasado, se empezó a emplear la lobotomía, cirugía que consistía en extraer el tejido de la porción frontal del cerebro; esta cirugía también conocida como leucotomía, se aplicó hace 50 años a miles de pacientes con trastornos de la personalidad, en donde se incluían a los que hoy conocemos como ciclotímicos o bipolares; la idea era mantener a estos pacientes tranquilos y fáciles de manejar.

El enfermo esquizofrénico cursa con alucinaciones, escucha voces que le ordenan cosas, sufre de delirio y durante la fase psicótica puede tener sensaciones diversas como la capacidad para volar o sentirse Dios. También durante su evolución pueden cursar tristes y abatidos y ser incapaces de concentrase o de cuidarse a sí mismos.

Cuando se extraía el tejido cerebral frontal de estos pacientes- lobotomía- los enfermos quedaban indiferentes al medio ambiente, apáticos y sin sentimientos, sin movimientos.Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis experimentaban con los esquizofrénicos, pero también los exterminaban junto con los judíos y comunistas.

Lo más extraño es que eran justamente los psiquiatras alemanes los que experimentaban indiscriminadamente con estas personas, ganándose el sobrenombre de “Médicos de la Muerte”.De no ser por el surgimiento de los medicamentos que controlan los neurotransmisores en el cerebro, quizá la lobotomía continuaría usándose.

Por fortuna esta cirugía ya no se utiliza. Cerca del 1% de la población a nivel mundial cursa con esquizofrenia; aún no se sabe nada sobre su origen; aunque se han asociado trastornos durante en el embarazo que pudieran alterar la madurez y desarrollo cerebral.

Las infecciones, presión arterial alta, traumatismos, en fin, todo aquello que produzca falta de irrigación y oxígeno al feto, y en particular al cerebro fetal, pudiera favorecer la esquizofrenia durante la adolescencia y edad adulta. Hoy en día todavía es difícil tratar a estos enfermos; no es fácil hospitalizarlos, y lo peor es que aún se encadenan en domicilios y en casonas o granjas “psiquiátricas” en donde sufren de maltrato. 


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