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Cocaina: ¿Elimina la Timidez?

La percepción de la cocaína como una droga estimulante y adictiva es actual; igualmente que el daño social y su asociación con el crimen, además de las inmensas ganancias monetarias. Hoy diariamente vemos decomisos, enfrentamientos policiales y militares para evitar la compra-venta y consumo de cocaína. Sin embargo las cosas no siempre fueron así; de hecho, en un principio, la cocaína no tenía ninguna de esas consideraciones.

Al principio la cocaína fue recibida con aplausos como una forma de abatir el dolor local por los dentistas, cirujanos y oftalmólogos. En Perú los habitantes consideraban sagrada la planta de la coca. Los incas ya utilizaban la planta 500 años antes de la conquista de América por los europeos. Cuando el conquistador Pizarro pisó Perú en 1532, los habitantes ya mascaban la coca, hacían pasteles, bebían refrescos con cocaína, la fumaban y frotaban en toda clase de heridas. Los sacerdotes nativos la empleaban en sus ritos religiosos para entrar en trance; la iglesia católica aborrecía tal consumo. Los conquistadores esclavizaron a los nativos, y emplearon la cocaína para mejorar el rendimiento físico y mitigar el hambre de los esclavos desnutridos. De esta forma, los europeos se empezaron a interesar por esta droga más “efectiva que el café y el cacao”. Fue Albert Niemann quien logró aislar el principio activo de la planta: Cocaína. Hoy sabemos de su poder destructivo; pero en aquellos años hubo una tormenta de publicaciones en revistas médicas de renombre como el Lancet y British Medical Journal, donde destacaban sus efectos: Quita el hambre, la fatiga, el dolor, la depresión e incluso “la timidez”. 


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