VADEMECUM

Cerebro y Dios

El ser humano, desde que empezó a pensar, ha intentando establecer contacto con los seres divinos, con los dioses; de hecho los pueblos primitivos dedicaban gran parte de su tiempo a encontrar la conexión con Dios, con los seres supremos, con lo sagrado. Sin embargo, a pesar de que el fenómeno místico o religioso es universal y tan antiguo como el mismo hombre, hasta hoy poco es lo que se sabe, desde el punto de vista neurológico, sobre esta experiencia religiosa. Hoy algunos psicólogos y neurólogos han dividido lo que pasa diariamente en la vida del hombre en dos realidades: una realidad externa y otra realidad interna. En la realidad externa está lo que percibidos diariamente del exterior; mientras en la realidad interna se encuentra lo que logramos percibir desde nuestro interior. Es de suponer que el hombre primitivo vivía o experimentaba más tiempo con su realidad interna, mientras que el hombre de hoy tiene más desarrollada la realidad externa  (Tráfico, internet, celulares, televisión, distracciones, deportes, trabajo, relaciones de pareja, etc ). Desde que Ramon y Cajal descubrió la neurona como la unidad principal del cerebro, se han descubierto muchas de sus funciones; también se han localizado a nivel cerebral las áreas o zonas, por ejemplo, del lenguaje, del equilibrio, de la visión, de la audición, etc. Pero a pesar de que desde hace miles de años el hombre ha encontrado la manera de comunicarse con lo sagrado o con Dios, muy poco se conoce sobre en donde y como ocurre en el cerebro esa sensación de lo divino, es decir, qué pasa en el cerebro cuando el hombre tiene esa experiencia religiosa. El ser humano puede encontrarse con la realidad interna, consigo mismo, o bien, puede encontrar su espíritu o su alma, o comunicarse con Dios, a través de diferentes maneras como: la meditación, los ejercicios respiratorios, el ayuno, la oración, rezos, danza y cánticos. Pues bien, cuando se colocan microelectrodos  en el cráneo o se realizan “mapeos cerebrales” con gamagrafías a los  monjes tibetanos o monjas religiosas que se encuentran en trance religioso, se ha encontrado que algunas áreas del cerebro se activan en particular; estas áreas son conocidas como amígdala, que es una estructura del tamaño de una almendra localizada en el lóbulo temporal o lateral del cerebro; ahí en esa área temporal se encuentra el sistema límbico, encargado de las emociones. Resulta interesante saber que cuando se estimula a una persona con microelectrodos y se dan microdescargas eléctricas en esas zonas cerebrales, y después se les pregunta ¿que sienten? estas personas dicen sentirse felices, alegres; también dicen haber estado en el paraíso, en paz y lo más importante, haber visto a Dios o estar en conexión con el espíritu, o haber viajado al “más allá”. El inicio en la búsqueda científica del fenómeno religioso a nivel cerebral ha creado toda una rama en la neurología hoy denominada neuroteología. Como es de suponerse, nunca ha sido fácil relacionar la ciencia con la religión. Aunque el hombre siempre ha buscado la forma de establecer conexión con su espiritualidad o con Dios, todavía es muy poco o nada lo que se sabe sobre la neurofisiología y la experiencia religiosa; y quizá en este terreno muchas cosas permanecerán ocultas o secretas al hombre; tal y como es el significado de Místico: Oculto y secreto del Éxtasis. 


vademecum_64@yahoo.com