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Amor y testosterona

Hacer el amor con una mujer y dormir con ella son dos cosas distintas y opuestas. El amor no se manifiesta en el deseo de la cópula a un número infinito de mujeres; sino con el deseo de compartir el sueño con una sola mujer (Milan Kundera: La insoportable levedad del ser).

Un hombre mayor decía que cuando estaba con su nueva amante se sentía “como en las nubes”, la comida sabía mejor y disfrutaba más de la vida.

Este hombre con la intensificación de las emociones se sentía enamorado; pero no es amor. La nueva amante hacía sentir al hombre entrado en años revitalizado, una sensación muy profunda, renovada y vertiginosa.

Todas estas sensaciones son muy fácilmente confundidas con el amor.Lo que en verdad sucedía con este hombre era una reacción hormonal. En la medida que los niveles de testosterona van disminuyendo con la edad, muchos experimentan pérdida de energía, y del deseo sexual, disfrutan menos de los placeres de la vida.

Esta sensación de aburrimiento y fatiga es achacada comúnmente al estrés y exceso de trabajo; pero en realidad tiene que ver con la caída de los niveles de testosterona. Los hombres con niveles bajos de testosterona refieren: “perdí todo lo que me gustaba y con lo que me identificaba, perdí la ambición y la pasión por la vida, ya no tengo sentido del humor”.

Con la testosterona pudieron recuperar lo perdido. La testosterona les devolvió la ambición y el deseo. Los hombres sin testosterona dicen sentirse ya al borde de la muerte, se sienten preparados para morir.

Y tal vez esto se deba a que los pacientes con descenso de la testosterona son más proclives a sufrir un infarto, cáncer y depresión en comparación con los hombres de su edad con niveles más altos de testosterona.

Resulta sorprendente que estos pacientes de mediana edad con baja testosterona, cursen con pérdida de la libido y depresión; y muchos de ellos son tratados con antidepresivos que justamente reducen aún más el deseo sexual: castración química.

Lo contrario ocurre cuando los hombres de mediana edad encuentran una amante joven: “Les sube la testosterona”. Sienten que han encontrado a la “mujer de su vida”, su alma gemela.

Con la nueva relación sexual creen haber encontrado la fuente de energía revitalizadora; confunden este resurgimiento pasional con el amor. Muchas familias se han roto con la experiencia de la novedosa relación sexual.

Pero con el paso de algunos meses o años estos hombres se encuentran abandonados y desolados; cuando descubren que la nueva pareja no era mejor que la mujer que abandonaron. 


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