VADEMECUM

Amor sin miedo

Nadie tiene garantizado que el amor sea la felicidad pura. El amor siempre transcurre entre el sufrimiento y la soledad. Cuando el presente está lleno de exigencias y expectativas muy altas, el futuro se hace sombrío. Nadie sabe qué le traerá la vida, mucho menos el amor.

En el amor siempre existe felicidad, pero al acecho está el dolor. Riesgo es una palabra que está al lado del amor. Al abrirnos a una experiencia amorosa, surgen nuevos caminos por descubrir, algunos muy áridos y otros que florecen día con día.

Los cuerpos evolucionan, las caricias y los besos son distintos a través del tiempo en que perdura la relación amorosa. Pero es el miedo uno de los ingredientes principales para hacer tambalear hasta a la “pareja perfecta”.Miedo a la aceptación, temor a que “el otro o la otra pueda ser feliz sin mi”; el miedo es el antídoto contra la libertad de los sentimientos.

Es el miedo a la pérdida y al sufrimiento. De ahí deriva el sentimiento de propietario y de adueñarse de la pareja; también surge la dependencia. El miedo en el amor es destructivo; se acompaña de celos, poder, dependencia y tormento.

Por eso las expectativas deben de ir acorde con el tipo de relación.Alimentar la libertad ofrece equilibrio a la relación.

La sexualidad aporta lo suyo al amor; siempre y cuando la sexualidad sea placentera reuniendo cada vez los cuerpos en un solo sentido de amor pleno.Suele confundirse fácilmente el placer genital con el amor; pero el amor no es fácil de seducir.

Cuando la pareja realmente encuentra el amor y puede disfrutarlo sin miedos ni resentimientos o rencores; solo resta caminar un camino iluminado; en el que habrá tropiezos y malos entendidos pero será el amor y no la sexualidad lo que saque a flote la relación.

Es el cuidado mutuo lo que perdura en el amor. La confianza que se da, como el recién nacido la tiene de su madre. Entregarse en la totalidad del amor tiene sus riesgos, pero estos desaparecen cuando la confianza está atada a la pareja. El temor convierte al ser amado en un enemigo íntimo; lo trasforma y desfigura hasta convertirlo en un frío desconocido.