Ojalá

¿Creativos y cumplidores?

Las aún incalculables dimensiones de la desgracia que ha representado el Sismo del 19 de septiembre, versión 2017, con toda la apabullante reacción social para apoyar a los afectados que hizo ver poca cosa la respuesta institucional, son el contexto imperdible en el que algunas "almas caritativas" no dejaron de aprovechar la oportunidad para hacer escarnio del rival político.

Así, los protagonistas de la política nacional tratan de sacar ventaja en tiempos de desastre, queriendo mostrar quien tiene más idea que el otro o cual tiene más voluntad de ayudar, unos ostentando el gobierno tienen el deber y el poder, otros compitiendo tienen las intenciones y las ideas grandilocuentes pero no la responsabilidad de hacer.

Pero de todo esto algo bueno puede salir y los ciudadanos deberemos ser oportunistas también para tomarles la palabra y amarrarles las manos, ahora que se han puesto creativos.

Para el llamado Frente Ciudadano por México, Integrado por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, las ideas de eliminar todo el financiamiento público para partidos políticos, reducir los topes de campaña y la reorientación del presupuesto para apoyo a los damnificados, de la mano con un programa inclemente de austeridad que suprima gastos de seguro médico de altos funcionarios, viáticos, celulares y hasta publicidad gubernamental, son los objetivos impostergables. No suena mal.

Andrés Manuel López Obrador, cerebro y jefe de MORENA, calculando el impacto de los lances de este frente que repudia, hábil les toma la palabra pero pone materia, minimiza los alcances de sus competidores, anuncia un fideicomiso de 103 millones, compuesto con aportaciones de sus militantes para ayuda inmediata, truculentamente se refiere a su gasto de campaña y un presupuesto que no ha recibido, pero que ya tiene destino y sin violar la ley.

El morenista habla ya de crear un plan de estado para la reconstrucción y el apoyo a los damnificados por el sismo; cuando ni el gobierno ha logrado contabilizar los daños, AMLO ya tiene el cálculo mágico de 300 mil millones para la reconstrucción y al plan de austeridad le agrega la cancelación del nuevo Aeropuerto y la venta del avión presidencial. Con eso puede alcanzar, él sí sabe vender. Además este martes tendría que presentar en el Congreso sus propuestas según prometió.

Los tricolores que se aferran a la competencia con la devolución de sus prerrogativas del último trimestre del 2017, y ya también digieren la idea de que los partidos no tengan financiamiento público en 2018, para que se use en apoyo a los damnificados y subsistan de las aportaciones de sus militantes y simpatizantes.

Si la cuestión parece tan sencilla y aparentemente todos están de acuerdo, incrédulos no podemos dejar de preguntar ¿en qué se supone que invertimos todos estos años manteniendo partidos? ¿Es demasiado bueno para ser verdad? ¿Dónde está el as bajo la manga? ¿Quién y con qué hará entonces la diferencia? ¿Cuál es el truco? ¿Qué trampa encierran todos estos discursos? Ojalá que la decepción no vuelva a ser la respuesta.