Articulista invitad@

'¡Buscamos voluntarios!'

La asociación Brazos para Abrazar se dedica a ofrecerles una tarde especial llena de cariño y atención a los ñinos

Cuando era adolescente, mi mamá pertenecía a un club social que mes a mes llevaba la merienda a los niños del Albergue Martín del Campo. Mi mamá acostumbraba sentarse a platicar con los niños. Los felicitaba si le contaban algo de lo que se sentían orgullosos y los aconsejaba si le platicaban un problema o preocupación.Los abrazaba.

Pasaron los años. Mi mamá entró un día a una sucursal de una Caja Popular. El guardia, sonriendo, la detuvo y le dijo: "Señora. Lupita, ¿no se acuerda de mi? Usted iba a platicar con nosotros en el Albergue Martín del Campo". Entonces entendí lo que mi mamá hacía.

Mi mamá les daba algo -tiempo, cariño, atención- que hizo que ese niño del albergue, ahora hombre, la recordara. Esa lección se quedó en mi mente y en mi corazón, y sembró en mí la iniciativa de hacer algo. Así surgió Brazos para Abrazar.

Conocí a Alicia cuando llegó al albergue. Su piel era ceniza y su cabello reseco y áspero. Tenía 9 años. Parecía un gatito salvaje. No sonreía. Su cabeza, espalda y brazos estaba en permanente posición de alerta. Estaba presta a buscar pleito.

Un mes después la volvía a ver. Su cabello lucía suave y brillante y su piel se veía sana. Aunque no se dejaba de nada y de nadie, pero ya tenía una sonrisa fácil.

¿Qué pasaría en el hogar de esa niña que tan solo un mes después de vivir en el albergue presentaba un efecto tan positivo en su físico? Estuvo varios meses allí.

Muchos niños que viven en albergues infantiles en León. Según cifras recientes, actualmente hay alrededor de 400 niños institucionalizados. Ellos no están allí por voluntad propia, sino porque sus padres, familiares o la autoridad, determinaron que es mejor para el niño estar en un albergue que viviendo con su familia. Las causas son muchas: pobreza, violencia intrafamiliar y diversas situaciones de riesgo.

En el Albergue Martín del Campo, las religiosas se esmeran por dar la mejor atención posible a más de 100 niños y niñas, pero como instituciones de asistencia social, los recursos y el personal, rara vez son suficientes.

Son muchos niños, muchas las necesidades y muchos los sueños. Como el de José Carmen que quería estudiar la secundaria y ser "arquitepto" (sic). No pudo hacerlo. Al terminar la primaria sus padres lo sacaron del albergue y se fue a trabajar al Mercado de la Soledad a ayudar a los clientes a cargar bolsas.

Algunos niños viven allí periodos cortos y otros, en cambio, años enteros. Celia tenía cinco años cuando la ví por primera vez. Diez años después, mes a mes la seguimos saludando en el Albergue. Me he preguntado mil veces qué será transitar de la infancia a la adolescencia lejos de una madre o un padre. Me duele pensar en la respuesta.

A esos niños les ha fallado la sociedad y han tenido una vida llena de pérdidas y desencantos.Un puñado de personas no podemos cambiar eso, pero en Brazos para Abrazar hemos creado una constante que será un buen recuerdo en su vida y queremos invitarte.

Visitamos el Albergue Martín del Campo sin falta el tercer jueves de cada mes.

Colocamos en el patio una bocina, sacamos una mesa con hot dogs, otra con naranjas con chile y otra para el agua de sabor. Y bailamos, jugamos, CONVIVIMOS con ellos.

Empezamos a ir y en la tercera o cuarta ocasión, los niños gritaronal vernos: ¡Hoy hay fiesta! Ellos bautizaron así el día en que nosotros vamos. Para ellos y para nosotros es una fiesta. Los niños CUENTAN con ese día y ESPERAN ese día. Lo tienen como una certeza, una de las pocas que hay en su vida.

Algunas veces contamos cuentos, otras veces jugamos con pelotas, llevamos colores, peinamos a las niñas; cualquier actividad es buena y los niños participan con entusiasmo.

Somos un puñado de personas.

No, no podemos asegurarles estudios a todos y cada uno de ellos.

No, no podemos costear el tratamiento dental que muchos de ellos necesitan.

No, no podemos solucionar el conflicto que hay en su hogar que hace que él o ella tengan que vivir en un albergue.

Lo que sí podemos es darles un día distinto, decirles una vez al mes con nuestra presencia: "¡Eres importante para mí, por eso no falto a esta cita que tengo contigo. Me gusta venir y me gusta verte. Por ello, cuando vengo, traigo mis brazos para abrazarte, porque te quiero!"

Brazos para Abrazar tiene 10 años cumpliendo con esta cita mensual en el Albergue.

El Equipo Base lo conformamos los fundadores: Carolina Montes de Oca, Ana Mari Martínez; Jesús Gutiérrez –el abuelito del Albergue- q.e.p.d; Iliana Ayala y Lolis González; también quienes se unieron después: Carlos Castellanos, Claudia Alonso y Carlos Oliveros, y posteriormente se incorporaron Reina Sandoval y Alicia Ramírez.

Contamos con un Equipo de Soporte, que amablemente coopera con buena parte de los insumos para la merienda y asiste ocasionalmente al Albergue; lo forman entre otros: Karen Ulloa, Mariana Mora, Luz Angélica González, Yadira Zambrano, Javier Quintero, Verónica Maldonado, Carmen Flores, Sonia Hernández, Erika Zamora.

Necesitamos Voluntarios, ya sea que asistan y convivan con los niños de manera regular o que nos apoyen con algún insumo para la merienda mensual.Son más de 100 niños que necesitan cariño y atención. Te invitamos a donar unas horas al mes y unirte a Brazos para Abrazar.

CAROLINA MONTES DE OCA O´REILLY

Si quieres incorporarte con nosotros, contáctanos: carlosoliverosh@hotmail.com, carolina_montesdeoca@hotmail.com, iliana_ayala_franco@hotmail.com, O si quieres apoyar directamente al Albergue, llama al 7 63 32 93 *Los nombres de los menores han sido cambiados por confidencialidad.

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:: Esta colaboración colectiva muestra

la pluralidad del trabajo de los ciudadanos organizados y asociaciones civiles. Es coordinada y editada por Propuesta Cívica Guanajuato. Si conoces o colaboras con una organización que quiera difundir su experiencia, contáctanos a: sara@propuestacivicagto.org.mx