Comunicación en línea

¿La tercera ola o la aldea global?

En 1979 el libro La tercera ola de Alvin Toffler ya daba cuenta de la masificación de la comunicación en la era postindustrial y de predominio tecnológico, mientras que Marsall McLuhan ya utilizaba el término de la “aldea global” desde los años sesentas, como pronosticando lo que habríamos de vivir los seres humanos, que en pleno 2014 hemos sufrido una revolución completa en materia de relaciones humanas y sistemas de comunicación masivos con el uso de internet y sus redes sociales.
Si bien a finales de los ochentas, cuando me titulé de la carrera de Comunicación, había algunos avances tecnológicos como la computadora personal, algunas vías de comunicación celular y otros proyectos entonces innovadores, me parece que en menos de tres décadas, la aparición de internet, del correo electrónico, de la telefonía celular masiva y accesible, de los dispositivos móviles personales con cámaras fotográficas incluidas y acceso directo a las múltiples redes sociales, son factores que rebasan por mucho lo que pensaron en su momento Toffler, McLuhan u otros destacados sociólogos o estudiosos de los procesos de las relaciones humanas.
Algunas estadísticas no actualizadas y realizadas en el 2012, indicaban que en el mundo existían registrados cerca de mil millones de personas en Facebook y más de 500 millones en Twitter que invertían en promedio 405 minutos en las redes sociales, cifras que dos años después seguramente se han multiplicado con la aparición del Instagram, Whatsapp, Blackberry y otras aplicaciones.
Evidentemente, esta modernidad ha traído beneficios múltiples, como también algunas consecuencias y cambios en la forma en que las personas se relacionan actualmente, predominando el llamado contacto virtual, así como también estos mecanismos de expresión se han convertido en ocasiones en instrumentos mucho más poderosos que los medios masivos tradicionales, lo cual implica también modificaciones en la cultura, la lectura y los usos y costumbres de comunicación humana.
Dentro de las desventajas encontradas por estudiosos de este fenómeno comunicacional y cultural, la falta de censura y el exceso de libertad de expresión, reduce el grado de confiabilidad de lo que se publica en las redes sociales, donde muchos se autoerigen como nuevas autoridades morales o líderes de opinión cuando ni siquiera tienen preparación de los temas que abordan.
Cartas póstumas de suicidas han sido encontradas en estas redes sociales, así como hechos delictivos que provienen de relaciones en las mismas, que entre otros temas como la exhibición de conductas pornográficas y adictivas traen a muchos estudiosos investigando sobre lo que este fenómeno representa en la actualidad, con la finalidad de explotar sus bondades y reducir sus zonas de riesgos o amenazas en el futuro inmediato.