Comunicación en línea

¿Es tabú el sexo?

Me tocó acudir recientemente a una plática para padres de familia de sexto de primaria en la que se pretendía informar de lo que en una semana más se abordaría en sesiones donde solamente estarían alumnas con sus madres y en las que se hablaría de educación sexual, que en algunos medios le llaman “salud reproductiva” o para los más conservadores, “formación del corazón”.

El debate de algunas madres de esta institución escolar privada de que no debería hablarse tan abiertamente de sexualidad y de no incluir algunos temas que vienen en los textos oficiales de la Secretaría de Educación Pública, como el uso del preservativo, quedó en que el colegio no lo abordaría y sería responsabilidad de los padres hacerlo a discreción.

Esto me hizo recordar la frase “¿es tabú el sexo?”, una cita muy famosa de Mafalda (Quino) que leí en los setentas/ochentas y que se hizo legendaria y que quizás en aquella época podría considerarse digna de esos tiempos, pero que según percibí, sigue siendo vigente 30 o 40 años después, en plena era de la información, del ciberespacio y de una “precocidad” indudable en la que abundan en nuestros adolescentes embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, alcoholismo y drogadicción.

El conservadurismo en ciertos círculos contrasta con la opinión de expertos que dice que mientras más talleres, educación e información responsable se brinde a los jóvenes, sobre todo en la adolescencia, respecto de temas como adicciones, alcoholismo, sexualidad y sus consecuencias, reduce factores de riesgo y refuerza los factores de protección en esa población tan vulnerable.

Estudios realizados en diversas partes del mundo han demostrado que los programas educativos de salud sexual son efectivos en vías de la prevención y los resultados señalan que hablar de educación sexual no alienta a los jóvenes a tener relaciones sexuales antes, por el contario la amplia información sobre la epidemia del VIH/Sida, los embarazos no deseados y las formas de protección tiene como consecuencia que las y los jóvenes inicien a una edad más tardía sus relaciones sexuales.

Evidentemente, no bastan pláticas de un día, al igual que en el uso de alcohol y drogas, que normalmente van ligadas al sexo riesgoso, lo que como sociedad y país requerimos es una cultura de prevención en la que de forma clara y responsable le demos a nuestros jóvenes herramientas para una vida con decisiones más asertivas en un mundo global donde la proliferación de información irresponsable y las modas o tendencias, a veces van en contra abiertamente de los valores universales y de lo que los padres quisiéramos para los hijos y que son realidades innegables que obligan un cambio de actitud de parte de los adultos.

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