Comunicación en línea

¿Quiénes son nuestros héroes?

Sólo como una mera medición de percepción social, quizás sin metodología científica, pero sí digna de una opinión sobre lo que sucede en nuestra comunidad mediatizada, el viernes pasado cuando muchos cristianos y no cristianos en México celebrábamos un día de asueto por la muerte y crucifixión de Jesús, los cines de nuestro país exhibían en la mayoría de sus salas "El Sorprendente Hombre Araña 2" y "El Capitán América y el Soldado del Invierno", mientras sólo una o acaso un par proyectaban "El hijo de Dios" o "Noé".
En uno de los complejos cinematográficos más socorridos de Puebla, la cartelera del viernes exhibía en 8 salas "El sorprendente hombre araña" en español, subtitulada y en diferentes formatos y en 16 diferentes horas, mientras "El Capitán América" estaba en tres y "Río 2" en dos con 11 horarios disponibles, en tanto "El hijo de Dios" también pasaba en dos con sólo tres horarios al día y "Noé" también en dos teatros en dos funciones exclusivamente.
La primera impresión es que por supuesto vende más, se comercializa más y es más taquillera la del "Hombre Araña" que la de "Jesús" y que seguramente por ser un periodo vacacional, probabilísticamente los niños tendrían más interés de ver a un superhéroe ficticio que un pasaje bíblico como muchos otros que se han producido sobre la "Pasión" de Cristo.
Lo curioso del tema, para creyentes en Cristo o no creyentes, sin afán de liarme con el respeto a los credos religiosos, es que justamente los días de vacaciones y el asueto "oficial" (porque ni los bancos laboran esos días), se lo debemos justo a la víspera de la Pascua de los judíos, en la que Jesús de Galilea fue arrestado, procesado, crucificado y muerto en una historia innegable en la que todos creemos e incluso usamos nuestro calendario como AC o DC.
Así que sin entrar en la reflexión de poder demostrar si Jesús resucitó o no, si es el elegido de Dios o no (según sea analizado por cada ideología), lo que es un hecho innegable al menos en México es que estas vacaciones "santas" se deben a la memoria de estos eventos que cambiaron radicalmente la historia de la humanidad en un antes y un después de Cristo.
Y paradójicamente, al menos en las salas de cine, se venera más la ficción, la mercadotecnia ideológica y el showbizz, por encima ya no digamos de los valores o la moral (conceptos ambiguos ambos en la actualidad), sino de un mero conocimiento de la historia de uno de los capítulos fundamentales de la era universal de la humanidad contemporánea.
Como padres de familia y miembros de una sociedad mediatizada, cristianos o no cristianos deberíamos preguntarnos qué le estamos enseñando a nuestros hijos, qué le estamos ofreciendo a las futuras generaciones, qué mensajes reciben nuestros niños y jóvenes de hoy, si al menos sin ojos puritanos, reflexionamos sobre lo que proyectan las salas de cine y ya no digamos la radio y la televisión cotidiana o el internet sin restricciones al acceso de todos.