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Hay mucho por hacer en materia de adicciones

Mientras a título personal sigue estando en contra de la iniciativa para despenalizar la posesión individual de cinco a 30 gramos de marihuana (cannabis), en su carácter de comisionado nacional contra las adicciones, Manuel Mondragón y Kalb se asume abierto al debate en ese tema, aunque invita a todos los niveles de gobierno a realizar la tarea que a cada uno le corresponde.

“Que (los tres niveles de gobierno) establezcan y que vigilen que los consejos contra las adicciones de los estados, que  hagan su trabajo, no nada más estén ahí sólo de membrete, sino que hagan su trabajo, que resuelvan cosas y porque no decirlo, de los municipios importantes, por demografía o por riesgo, que también se instalen los consejos municipales, que hagan su trabajo naturalmente en un afán de apoyo, de reconocimiento, pero también de exigencia”, sugirió el titular de la Conadic durante el Congreso Internacional de Adicciones organizado la semana pasada por el Centro de Estudios Superiores Monte Fénix como parte de sus festejos por 20 años de generar profesionales especialistas en este tema.

En el transcurso de dos días en que expertos internacionales y locales en la materia expusieron resultados de programas de prevención y tratamiento de adicciones, se concluyó que hay un campo virgen y mucho por hacer en México ya que los esfuerzos institucionales públicos y privados son hasta el momento insuficientes para hacerle frente a un aspecto que está afectando cada vez más a nuestra sociedad, a sus familias y a los individuos que padecen las adicciones, incluyendo el alcoholismo.

Desde organismos como Alcohólicos Anónimos, el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, la Asociación Mexicana sobre Adicciones, la Universidad de Santiago de Compostela en España, la Universidad de San Diego California y el propio Centro de Estudios Superiores Monte Fénix, entre otros, coinciden en señalar que debe haber mayores esfuerzos e inversión en materia de prevención de adicciones y presentan cifras muy emblemáticas de nuestra sociedad, del bajo porcentaje de individuos que ya son afectados por las adicciones y el alcoholismo y tienen la oportunidad de acceder a algún tipo de tratamiento y en su caso, de lograr una recuperación íntegra, lo cual implica un reto para todas aquellas instancias ocupadas en este tema de salud pública.

Finalmente, el debate de si el tema de las drogas debe verse como un asunto de seguridad o como un tema de salud en las políticas públicas, es uno en el que las instituciones deberían poner más atención en virtud de que la pirámide poblacional debe trabajar proporcionalmente en esa parte del universo que aún no es afectada por la dependencia a alguna sustancia y en cuyos esfuerzos está el reto para que este segmento no crezca y que al final del día quienes ya padecen la adicción, definida como enfermedad, tengan el mismo trato social y las mismas oportunidades de ser atendidos de cualquier otra patología como la diabetes, la obesidad, el cáncer o el VIH.

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