Comunicación en línea

De la ficción a la realidad

La nota lamentable con la que iniciamos la semana, es sobre la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal de máxima seguridad de Almoloya, lejos de ser un asunto estrictamente de seguridad nacional, se ha convertido en el tema de mayor generación de opinión pública en el país, con el consenso casi mayoritario de que este evento viene a restar aún más la credibilidad del gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto y a servir nuevamente como argumento para que los opositores del régimen vuelvan con una actitud frontal de desestabilización en la recta final del tercer año de la administración federal.

Más allá de las explicaciones de las autoridades de seguridad federal, de los posicionamientos oficiales del gobierno y de los análisis que esto tiene en el impacto a la gobernabilidad y la estabilidad política de México, siendo que el narcotráfico y la inseguridad en el país son los temas que más preocupan y ocupan a los mexicanos, las propias especulaciones de los ciudadanos ordinarios, las expresiones populares de los mexicanos y la agudeza con la que cualquier vecino aborda el asunto, es en realidad lo que deberían escuchar los políticos del país fuera del “círculo rojo”, donde estos debates normalmente se dirimen.

Si de por sí ya existían muchas “leyendas urbanas” en torno al régimen de los llamados “narco-gobiernos” (no se si bien o mal), bautizados así por el clamor popular, que van más allá de partidos o niveles y esferas del sistema, si ya era vox populi la preocupante corrupción en los ámbitos de seguridad y políticos que facilitan este tipo de actos, la presencia exitosa de la serie televisiva “El Señor de los Cielos” le ha venido a dar un sentido más crítico a lo que opinan los ciudadanos en este país.

De la ficción de la vida de Aurelio Casillas y el Chema Venegas, donde en las tres partes de esta serie con amplio rating en el país y en el mundo hispanoamericano, hemos visto la facilidad con la que los capos compran autoridades nacionales e internacionales, la forma casi impune con la que se mueven estos personajes, que para muchos se han convertido en verdaderos héroes y la manera en que entran y salen de los penales con la ayuda de los funcionarios de gobierno, será verdad o será creatividad del guionista, pero la realidad es que noticias como la fuga del “Chapo” Guzmán, ahora se ven completamente con otra mirada y bajo una óptica más escéptica de los que las versiones oficiales pudieran ofrecer.

Así, las críticas de quienes dicen que este tipo de series lo único que promueve son los antivalores positivos y ensalzan las figuras de los delincuentes en mundos llenos de glamour, poder, sensualidad y grandeza, en estos momentos quizás tome un sentido positivo al poder referir lo que en el círculo de la ficción está sucediendo, y ponerse a comparar, qué tanto de lo que en ello se dramatiza es igual o parecido a lo que ocurre en la realidad y en esos análisis terminar diciendo: piensa mal y acertarás.

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