Comunicación en línea

¿A cuál encuesta creer?

En esto de las campañas electorales cada vez están más desacreditadas y tienen menos peso en las decisiones las encuestas que hasta hace algunos años eran instrumentos determinantes para que los patrocinadores dispusieran de sus apoyos a las candidaturas, para que en contiendas cerradas los ciudadanos razonaran su voto útil y en general, para tener una percepción de cómo sería el resultado en las urnas.

Fue en el 2012, en pos de la elección de presidente de la república, cuando era tal la disparidad entre los resultados de las diferentes casas encuestadoras que incluso algunos investigadores serios salieron a argumentar que esto se debía a temas relacionados con las diferentes metodologías, por ejemplo si son telefónicas o de campo, si son con cuestionario o con boleta y urna simulada, si el número de rechazo a responder es alto o bajo, el tipo de muestras y un sin número de elementos técnicos.

Desafortunadamente para quienes se dedican a ello, entre la opinión pública fue tal el descrédito que actualmente se dice que en materia de encuestas “el que paga manda” y que son hechas “a la medida del cliente”. Tampoco se salvan los medios impresos que se defienden diciendo que a ellos nadie les paga la encuesta y que presumen sus áreas de investigación, debido a que la población en general percibe que los resultados de sus investigaciones van de acuerdo a la ideología de sus líneas editoriales, al espacio que más le dedican a algunos candidatos en particular e incluso a los convenios e intereses comerciales que tienen.

A pesar de que las leyes obligan a las empresas encuestadoras a acreditar su metodología ante la autoridad electoral, ello no las califica en su certeza ni les resta el margen de error. Adicionalmente, sobre todo en las redes sociales, donde se observa que cada candidato o candidata publica números a su favor, a veces muy alegres, contribuye a que ésta, que en el pasado fue un instrumento de mucho peso estratégico, cada vez tenga menos credibilidad, porque además se han reproducido como “conejos” los negocios que se dedican a ello para subirse al carrito de la mercadotecnia política que financieramente es muy rentable cada tres años.

Algunos factores que pueden contribuir a saber el “prestigio” o confiabilidad de una empresa encuestadora, lo es sin duda el grado de éxito que sus resultados han tenido en elecciones pasadas, filtro que más del 80 por ciento reprueban aunque se defenderán diciendo que en el momento en que ellos hicieron su trabajo, esa era la tendencia.

Por ello estimado lector, creemos que la única encuesta válida es el día de las elecciones y durante las campañas evaluar propuestas, perfiles, historias y antecedentes de cada postulante.

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