Comunicación en línea

Vacaciones anticipadas

Hace apenas dos semanas escribí que la agenda mediática, mercadotécnica, de la opinión pública y social, habría de cambiar desde ya debido a la “fiebre” por el Mundial de Futbol Brasil 2014 y la participación de México en esta justa deportiva y la verdad, creo que me quedé corto en mis apreciaciones.

Unos días después de publicado mi artículo volé a Estados Unidos por una línea nacional que uniformó a todo su personal de ventanilla en el aeropuerto de México con la famosísima camiseta verde del tricolor, mientras que en las redes sociales en nuestro país ya prácticamente todos son entrenadores y aficionados de hueso colorado del balompié y la selección azteca.

El domingo escuché un comentario que me dio como escalofríos desde el punto de vista de productividad, aunque me dio gusto por el lado social, cuando alguien comentó que en el 60 por ciento de las empresas mexicanas a partir del viernes a las 11 pondrán televisiones y facilitarán al personal ver todos los juegos de México en el Mundial para con ello “garantizar el buen clima laboral”.

Dicen los expertos deportivos que México no está en su mejor condición así que quizás esta fiesta mexicana sólo dure tres partidos, esto es del 13 al 23 de junio serán 10 días al menos, que pudieran extenderse con el pase del tricolor a la siguiente ronda, tiempo en que nuestro país estaría paralizado por esta jornada futbolera.

Además de que en los centros de trabajo y en las escuelas, en el gobierno y hasta en las principales oficinas de Los Pinos en el DF y de Casa Aguayo en Puebla, todo mundo estará atento al televisor cuando juegue México, a ello hay que considerar las celebraciones posteriores, el consumo de alcohol y el ambiente festivo mientras dure la ilusión lo cual en el menor de los casos traerá como consecuencia ausentismo laboral y escolar en algunas semanas.

En alguna ciudad como Monterrey incluso se hizo un debate político por el permiso de venta de alcohol que el ayuntamiento temporalmente estaba otorgando a una cadena de salas de cine que pretenden proyectar el Mundial, desatando críticas y cuestionamientos por recientes accidentes en aquella ciudad que en semanas pasadas trajeron consigo muertes de ciclistas y de policías respectivamente a consecuencia de la embriaguez de unos cuantos.

¿Qué podemos esperar como país si incluso la clase política, los grandes corporativos y las cadenas comerciales más importantes, todos están hablando de futbol y de la selección nacional?

Por el bien de México, que le vaya lo menos mal a su seleccionado como auguran los cronistas deportivos y que estas vacaciones adelantadas sean un positivo escape social sin lamentaciones posteriores y al final del día, ¡qué gane el mejor, es sólo futbol!

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