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Siempre el Último esfuerzo

Para quienes hemos vivido años en los gimnasios y vemos a esos jóvenes con hambre y ganas de hacer realidad su sueño de tener un físico envidiable, nos es muy normal pensar en que el último esfuerzo siempre es el que cuesta más trabajo y a la vez es el que más satisfacciones da.

En un banco del gimnasio o aparato, escuchamos siempre pedir una repetición más, hasta llegar a la falla y sabemos que el último esfuerzo es el que vale la pena y hace la diferencia entre los ganadores y los perdedores, como alguna vez refirió Arnold Schwarzenegger en los años setentas.

Ello implica carácter, personalidad, deseos de evolucionar, de crecer, de triunfar y de saber que toda recompensa lleva su sacrificio sin importar el dolor que haya que pasar para llegar a la meta.

Me vienen a la mente estos conceptos esta semana en la que lamentablemente el deporte profesional de México, dentro y fuera del país, debido a los resultados del futbol rumbo al mundial de Brasil 2014, ha propiciado que se nos llame soberbios, mediocres y fracasados a los mexicanos, sólo porque unos cuantos que portan la playera tricolor, que dirigen y presiden un equipo, quizás sí merezcan esos calificativos.

Si el deporte es formativo y debe ser parte de una cultura de evolución en la sociedad, me pregunto ¿cómo es posible que el aún director técnico de la Selección Nacional, Víctor Manuel Vucetich, haga declaraciones tan tibias y conformistas tras la derrota vergonzosa que sufrió su selección ante Costa Rica? (el que perdió fue su equipo, no los mexicanos).

“A final de cuentas se gana contra Panamá, esa era la clave y la combinación de resultados nos permite seguir… tendremos un poquito de más tiempo para maniobrar… gracias a Dios se califica, en la forma como sea”, dijo Vucetich tras la derrota que avergonzó a todos los mexicanos que por unos minutos de angustia vimos cómo, gracias al triunfo de Estados Unidos contra Panamá, se dieron las circunstancias que evitaron la “tragedia” nacional de que México no asista a Brasil 2014.

Hasta este momento de enviar a la redacción mi artículo, aún se especula que Vucetich y su tibieza (sin mencionar lo futbolístico como el no haber incluido en el juego a los mejores hombres que tenía convocados), tiene sus días contados en la Selección Nacional y que su lugar podría ser ocupado por Miguel “El Piojo” Herrera y tener como base al campeón del balompié nacional, las Aguilas del América.

Los federativos y quienes toman decisiones deberían ponerse en los zapatos de millones de mexicanos que llevan “tatuada” la verde en el alma y que sufren lo que está pasando y desean que el nombre de nuestro país reciba un mejor trato.

No se trata de relevos, de cambios de personas, lo que estos empleados del negocio del futbol profesional necesitan aprender es un poco de vergüenza, dignidad y dar siempre ese último esfuerzo que hace la diferencia entre triunfadores y perdedores.