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PONGAN SUS BARBAS A REMOJAR

El penoso espectáculo en el que lo comercial y los intereses económicos subordinan al deporte y la calidad competitiva en el futbol mexicano, que es por mucho el más popular y que en sí mismo constituye una poderosa industria nacional, deberían ser motivo de alarma para otras disciplinas que podrían seguir la misma suerte y deberían dejar de lado intereses mezquinos y volver a las bases.

Toda proporción guardada en popularidad, universo y recursos, algo similar está viviendo el físicoculturismo en nuestro país, que cada vez parece más segmentado como deporte organizado y federado, olvidándose de su razón de existir que es la promoción física y el apoyo a los competidores y atletas mexicanos.

Esta semana, la Asociación de Físico y Fitness de Puebla circuló un documento emitido por la Federación Mexicana de Físico y Fitness en la que previene a los competidores en abstenerse de participar en cualquier evento sin el aval de estas organizaciones, violando con ello el derecho de elección y libre participación de los mexicanos y sus garantías individuales, como si el deporte fuera un monopolio con intereses muy claros.

Circula este boletín justo en la semana en que se realizará en el DF el “Musclemanía Latino”, una de las competencias más prestigiadas de México, con 10 años de tradición y un esfuerzo serio de promoción deportiva, auspiciado con recursos propios de empresarios, cuyo único “delito” aparente como otros casos de eventos de primer nivel en México, ha sido el de hacer bien las cosas, muchas ocasiones mejor que las asociaciones “oficiales”.

Hemos recibido incluso correos de competidoras y competidores que se dicen presionados por las autoridades, ofreciéndoles que si desisten en su participación, en el 2014 serán ganadores de eventos estatales y de los primeros lugares del Mr. México y Srita. Perfección.

Al igual que sucede con el evento “Sólo los mejores” en Monterrey, donde incluso hay un veto de la FMFF a su organizador, Mauricio “Morriz” Garza, el “Musclemania” que tiene más de 30 años en el mundo y que Ricardo Rueda trajo a México hace una década, por varios años contó con el aval oficial de la federación, hasta que, por evidentes intereses económicos y de grupos hegemónicos, se les ha retirado pese a que hoy por hoy son de mucho mayor calidad en producción y atención a los competidores, quienes al final de cuentas son los más perjudicados por cerrárseles espacios importantes de proyección, bajo amenaza de ser vetados en competencias federadas.