Comunicación en línea

Llenar el vacío

Más allá del tema deportivo, de la crítica futbolera y de la pasión de la afición, el tema de la Selección Mexicana, su participación en el Mundial de Brasil 2014 y ese sentido de unidad, de arraigo, de fe y de esperanza que una vez más ha despertado no sólo en los fans sino en casi todos los sectores sociales del país, me parece un fenómeno interesante desde el punto de vista sociológico o de psicología colectiva.

Esa necesidad de júbilo, de fiesta, de alegría, de héroes que nos inspiren y de victorias que nos engrandezcan como mexicanos, como sociedad y como nación, podría ser un reflejo de esa urgencia que tenemos de llenar el vacío con el que cotidianamente transcurren la vida de muchos connacionales hartos de carestía, malas noticias y un estrés permanente que, ante pequeñas explosiones de algarabía y esperanza como la que ha significado el Tri en Brasil, de inmediato se apoderan de nuestro colectivo social.

Lamentablemente en el pueblo mexicano, en todos los estratos sociales, cada vez son mayores y crecientes las enfermedades físicas o mentales relacionadas con el estrés, palabra que a veces es tan usada y tan llevada y traída, que no reparamos en las consecuencias que ello tiene en cada uno de nosotros y por consiguiente como comunidad y nuestro escaso nivel de salud colectiva.

Vivimos en una sociedad “neurotizada” por diversos factores económicos, comerciales, poblacionales y de diversos orígenes estructurales, tanto así que me dio escalofrío cuando en días recientes alguien compartió información de que para el año 2020, uno de los males que más nos afectará como sociedad y como personas es la depresión, en su expresión psicopatológica de la palabra, como un verdadero tema de salud pública y no sólo como un término que en el coloquio cotidiano puede ser tan popular como una tristeza simple y llana.

Diversas plumas brillantes por muchos años han descrito al mexicano como pueblo, como nación, con sus riquezas culturales, sus raíces, sus valores y su idiosincrasia, narrando los factores psicosociales que hay detrás de expresiones como la mexicana alegría, los cultos y rituales del pueblo azteca, así como las diferentes expresiones que nos caracterizan y hacen únicos ante el resto del mundo, ante quienes en el esnobismo global en el mejor de los casos hablamos de las “mexicancurious”, a las que en nuestra vida contemporánea habría que agregar dos factores intrínsecos: la depresión y el estrés.

Vengan pues más episodios como el Mundial de Futbol al margen de los resultados finales, sino como momentos para llenar ese vacío y estar en condiciones cuando la fiesta haya terminado, de buscar las raíces verdaderas de esa condición que como pueblo nos amenaza si no hacemos algo por nuestra salud mental, emocional y física.

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