Comunicación en línea

¿Legalizar la marihuana?

La iniciativa del PRD en la asamblea legislativa del DF sobre la posibilidad de legalizar la portación y consumo individual de hasta 30 gramos de marihuana, ha abierto cualquier cantidad de debates que hacen ya presumir una agenda permanente de opinión pública entre quienes están a favor y en contra de esta enmienda.
Más allá de los pros y contras a simple vista y de los “mitos y realidades” de legalizar esta forma de portar marihuana en el DF, tomando como referentes lo ocurrido en Uruguay recientemente y en Colorado en los Estados Unidos de América, la postura contundente del jefe de gobierno capitalino, Miguel Mancera, de que el tema en cuestión es asunto de salud pública y no de recreación, podría marcar una tendencia de hacia dónde irán los debates legislativos.
El tema no es nuevo en la agenda política y partidaria, ya que por allá del 2003 el entonces candidato del PAN a la gubernatura de Nuevo León, Mauricio Fernández Garza, declaró en un programa televisivo que debería analizarse la legalización de la droga, cita que fue usada en su contra en spots televisivos y a la postre fue uno de los argumentos por los que el blanquiazul perdió el poder y lo devolvió al PRI seis años después de haberlo ganado en 1997.
Hace un año en redes sociales se cuestionó fuertemente al expresidente Vicente Fox al hablar también muy a su estilo sobre este tema.
La realidad es que la aprobación de una medida de esta naturaleza debería ser analizada de manera multifactorial, en las que destaquen los temas de salud pública, de las estrategias contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, estudios sociológicos y comunitarios de su posible impacto, así como el efecto que esto tendría en la celular primaria de la sociedad que es la familia.
Quienes de manera superficial comparan las nuevas iniciativas al del fenómeno de la legalización del alcohol a finales de los años veinte en el siglo pasado y se manifiestan a favor, debido a la presumible baja de delincuencia de mafias y capos una vez que se abolió la ley seca, quizás estén solamente viendo una de tantas aristas que trae consigo un episodio de esta naturaleza.
Para ellos, habría que establecer que si bien entonces la abolición de la ley seca y la libre comercialización del licor fue un golpe a la delincuencia organizada y al mercado negro, en tan sólo unos años las muertes directas o indirectas por el consumo de alcohol se dispararon y a sólo unos años, en 1935, surgió la agrupación mundial Alcohólicos Anónimos en Estados Unidos y en los años cincuenta la Organización Mundial de la Salud determinó que el alcoholismo es una enfermedad y por tanto un tema de salud pública.
Hoy día, las muertas directas o indirectas por consumo de alcohol, así como el gasto público en prevención y en rehabilitación, van a la alza, por lo que habría que analizar muy bien qué pasaría si se comienza a liberar una sustancia como la marihuana y el precedente que esto sentaría con dimensiones quizás inimaginables para las instituciones públicas y privadas.