Comunicación en línea

Fuertes mensajes públicos

Como cualquier evento masivo con exposición mediática, el mundial de futbol que se juega en Brasil, más allá de los aspectos propiamente deportivos, ha sido un mosaico de mensajes públicos de un poder sociocultural muy relevante que valdría la pena analizar como parte de la influencia que este deporte tiene en nuestras sociedades.

Un “clavado” del holandés Arjen Robben para engañar al árbitro en un penal contra México en el juego que los aztecas fueron eliminados y sus declaraciones posteriores en las que “reconoció” que lo hizo en el primer tiempo pero que eso no afectó al marcador, en un contexto donde hubo una controversial jugada que sí influyó en el resultado casi al final del duelo, ha sido tomado como una burla para el pueblo mexicano y ha despertado todo tipo de expresiones nacionales e internacionales, como indicio de que en el balompié hay un lenguaje secundario paralelo que a veces es más relevante en términos sociales que lo que se dirime deportivamente.

El director Miguel “El Piojo” Herrera dijo que el tricolor fue robado descaradamente y que todo jugó en contra de la selección, sin admitir en ningún momento como posible motivo de la derrota ante Holanda alguna falla técnica, táctica o psicológica de su equipo, expresándolo en televisión internacional, fue un gasolinazo más a la ya de por sí enardecida afición nacional que por momentos tuvo la ilusión de que su equipo pasaría a la historia y que en el mal sabor de la frustración, motivó uno de los temas más interesantes de las redes sociales este domingo, con expresiones de repudio, impotencia y enojo.

En lo personal y sin ser una muestra representativa mi perfil personal de Facebook, algunas horas después de la derrota controversial de México, publiqué que “deberíamos saber perder” en un contexto en el que percibí que nada bueno ocurriría de seguir culpando al árbitro y enardecer los ánimos un domingo en la tarde ya que al final así es el deporte, pensando que quizás Miguel Herrera podría haber sido más ecuánime si hubiera cuestionado al arbitraje pero a la vez reconocido que su equipo llegó más lejos de lo que la mayoría pensaba antes de partir a Brasil.

Mi comentario tuvo muchas muestras de apoyo y algunas críticas, pero mi idea es sólo expresar que más allá del balón y lo que pasa en el terreno de juego, los deportistas como los que disputan este mundial son líderes de opinión en muchas ocasiones más poderosos que algunos de otros ámbitos y deberían tenerlo en cuenta al proceder de una u otra forma y sobre todo al tener un micrófono enfrente.

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