Comunicación en línea

¿Cancelamos las posadas?

En este espacio hemos comentado ya los riesgos relacionados con los usos irresponsables de las redes sociales y el día de hoy quisiera referirme a aquellas expresiones que me hacen suponer que hay un sector importante de usuarios en México interesados en transmitir sus sentimientos negativos, carencias y frustraciones a través de generalizar la crítica contra las instituciones y la sociedad en general o bien el de sacar de contexto algunas realidades y tratar de relacionar hechos aislados para “exhibir lo mal” que estamos los mexicanos.

Apenas unas horas después de la lamentable muerte de Roberto Gómez Bolaños (que la pluma magistral de Álvaro Cueva abordó a propósito de la envestidura de este célebre personaje mexicano conocido como Chespirito), de pronto las redes sociales comenzaron a hacer comparativos entre el trato mediático y de algunas instituciones a los desaparecidos de Ayotzinapa, con el deceso del comediante, hubo quien cuestionó que este evento sería un distractor social, por supuesto arrecieron las críticas contra la televisora que le dio vida a este inmortal y ni que decir quienes pretendiendo tener información documentada, aprovecharon la ocasión para desprestigiar los programas del cómico, sus personajes, sus relaciones con sus compañeros de trabajo y hasta su vida personal, como pretendiendo empañar un homenaje póstumo que se estaba dando de manera natural en la sociedad ante la pérdida de tan ilustre personalidad.

Con todo respeto a las ideologías, filias y fobias partidistas o idiosincráticas, pero ni todo está mal en este país, ni tampoco vivimos en un lecho de rosas los mexicanos, que más allá de las redes sociales, el “mass media”, la opinión pública y la no publicada, cada uno en su respectiva cotidianeidad suponemos que hace lo posible para tratar de vivir de la mejor manera posible, sin determinar el adjetivo “mejor” como un indicador económico o clasista, sino en la búsqueda de la felicidad personal que cada uno merece.

Lo de Ayotzinapa sin duda es lamentable, merece nuestro análisis serio y nuestra solidaridad con los familiares de los desaparecidos y con las causas justas alrededor de este movimiento que se está gestando, sin embargo y escrito con todo respeto, no todo México tiene su foco de atención puesto en las secuelas de lo que sucedió en Guerrero hace dos meses, cada uno tiene su propia agenda, sus propias prioridades, ocupaciones y preocupaciones y cada uno traduce esta tragedia de acuerdo al color del cristal con el que lo está observando, con demasiada influencia de grupos de poder en el tema.

Decir que México sobre-reaccionó al deceso del “Chavo del Ocho” y no lo hizo con los 43 desaparecidos, es como pretender que este mes se decrete duelo nacional, se cancelen las posadas, la Navidad y todo tipo de celebraciones y tradiciones, hasta que “aparezcan vivos”.

Ojalá este mes que para muchos es de armonía y reflexión, nos sirva para cuestionarnos si en realidad lo que están tratando de pintar las redes sociales para denostar a México y a sus instituciones, es la realidad que vivimos en la calle y es el país que deseamos proyectar.

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