Comunicación en línea

Buscar quien la paga

La final de futbol de este domingo y la sobre-reacción de los aficionados de Tigres que no pudieron asimilar la derrota y su virulenta postura en las redes sociales, me hizo recordar que en apariencia vivimos en un país en el que como dice el dicho, no buscamos al que nos la hace sino al que nos la pague, además de que la comunicación tiene más que ver con percepciones que con hechos.

Aún no terminaba el juego y las redes ya estaban inundadas de mensajes echándole la culpa al árbitro, acusando a Televisa de comprar el título y hasta relacionándolo con una “cortina de humo” de la presidencia de México para distraer la atención sobre los temas como Guerrero y otros similares, tal como sucedió en la campaña contra el Teletón, en la que pretendió desvirtuarse un esfuerzo humano importante, mezclándolo con otros argumentos que nada tienen que ver con la causa.

Leo mucho odio en las redes sociales, mensajes llenos de acusaciones sin razonamiento, incluso amenazas e insultos como las que yo recibí de un cibernauta que no conozco, por el simple hecho de refutar que el juego haya sido “arreglado” y que el América fue superior y digno campeón.

Igual que le ha sucedido al gobierno federal en muchos temas recientes, donde sin importar si es un ilícito real o un asunto de su esfera de acción, los cibernautas y los grupos de interés que están detrás de ellos, buscan culpar de todo lo que sucede en México al presidente de la república y a su equipo de colaboradores, sin deslindar responsabilidades de manera justa y ecuánime.

Es una verdad innegable que lo que le está pasando al gobierno federal, dicho por sus propios funcionarios como el jefe de la oficina de la presidencia, es una evidente descomposición en la comunicación oficial y en la forma en que se está contactando a la ciudadanía, muy llena de dudas, percepciones negativas sobre la acción gubernamental y en muchos sentidos desinformada e incluso manipulada con verdades a medias o repetición de mentiras que se vuelven sofismas. Es un momento donde aplica la máxima de imagen de que “la percepción es la realidad”, sin importar si ésta corresponde a los hechos reales.

En una sociedad llena de inconformidades e incluso resentimientos, donde abundan las “víctimas” y cada vez es más complicado que las personas se hagan responsables de sus propias elecciones, decisiones, acciones y consecuencias, sino que se han convertido en acusadores y presas de sus “pobres” circunstancias donde todo mundo es culpable de lo que le pasa, menos la persona misma, dar motivos para que se piense mal o se dude, es caldo de cultivo para la crítica ácida sin fundamentos, como la que hoy abunda en nuestro país.

Estamos muy lejos de ser una sociedad madura que asuma responsabilidades y esto pasa incluso en las relaciones personales, pero por lo pronto, felices fiestas navideñas, disfruten en compañía de los suyos.

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