Comunicación en línea

Adicciones, tema de salud y de la sociedad

En el marco del día mundial de la salud celebrado ayer, el INEGI revela algunos datos que parecen ya no causar extrañeza en la comunidad, que desafortunadamente comienzan a ser estadísticas sólo para cubrir expedientes ante la opinión pública y que nos indican que en 2012 en Puebla la principal causa de muerte en jóvenes son los accidentes automovilísticos en las edades entre 15 y 29 años, sin que los mismos reportes refieran qué medidas estamos tomando para reducir tan lamentables números.

El INEGI destaca que en el 2012 en Puebla se registraron 637 muertes por accidentes viales, la mayor parte fueron jóvenes entre los 15 a 39 años de edad, mientras que la edad promedio en la que los reportan haber tomado su primera bebida alcohólica es a los 16 años, además de que uno de cada seis bebés nacidos ese año son hijos de adolescente, es decir cerca de 15 mil nuevas vidas en madres menores de edad en ese periodo.

Sexo libre y precoz, embarazos prematuros, descontrolado consumo de alcohol en jóvenes, conductores ebrios, accidentes y muertes, son, según este reporte de una autoridad oficial, un tema de salud en Puebla.

Si sabemos que las adicciones son una enfermedad y un asunto de salud pública, que son incurables, progresivas y pueden ser causales de muerte si no se les da el tratamiento adecuado, ¿qué están haciendo las autoridades y las instituciones para combatir tan preocupante circunstancia?

¿Sigue siendo en nuestra sociedad un tabú el tema de las adicciones o el alcoholismo cuando las cifras son contundentes? ¿Qué tipo de protección estamos construyendo como sociedad, las instituciones, los medios de comunicación, los padres de familia y las autoridades gubernamentales para prevenir conductas que causan embarazos precoces o muertes derivadas por accidentes con intoxicación?

Sabemos que hay clínicas de tratamientos mixtos, grupos de autoayuda, asociaciones civiles y algunos otros organismos que hacen esfuerzos para prevenir y atender esta creciente enfermedad que sigue causando estragos sociales y sin embargo serán insuficientes si las autoridades no desean reparar en que es mejor invertir en la prevención que en sus consecuencias y si los padres de familia y sociedad en general no abrimos los ojos de que es mejor hacer algo antes de que sea muy tarde y algún familiar pase a formar parte de estas cifras luctuosas.

Lamentablemente, notas periodísticas como la que presenta el INEGI quedan sólo para el comentario, para los investigadores y para los que trabajan en esas áreas específicas de la salud, para el resto de la población pasan inadvertidas hasta que no conocen de cerca uno de esos casos y entonces, como sociedad reactiva exigimos respuestas, cuando año con año, desde que tengo uso de razón los números no cambian o crecen y como comunidad no hemos estado dispuestos a aceptar nuestra realidad para ponernos a trabajar de inmediato sin esperar a que un accidente vuelva a enlutar un hogar o una adolescente se embarace sin estar preparada.