La alegría de vivir

Respeto a la dignidad de los pacientes

Hace un par de años escribí sobre las ventajas y las desventajas que ha traído a nuestra vida cotidiana el uso desmesurado de las redes sociales, ahora retomo este importante tema, en virtud de un comentario que leí de una persona muy calificada en materia de adicciones, mismo que fue publicado justo en su red.

"Últimamente me he encontrado publicaciones de terceras personas rompiendo confidencialidad, con imágenes explícitas, de usuarios de centros de atención de consumidores de drogas, grupos de ayuda mutua e inclusive terapeutas que ventilan información confidencial de pacientes, que aunque no dicen sus nombres expresan situaciones personales de los mismos, el respeto a la privacidad de las personas es un derecho que por ningún motivo se debe transgredir", publicó recientemente Perla Vázquez, rectora del Centro de Estudios Superiores Monte Fénix.

Suscribo completamente el comentario y agrego, sin pretender entrar en controversia, que debería haber instancias reguladoras para que este tipo de mensajes no se publiquen y se sancione a quien de forma indebida lo haga.

Me queda claro que el debate en torno a la censura o a la libertad de expresión que deben regir las redes sociales no es en este momento el tema en cuestión, sino más bien la conveniencia de regular las actividades de quienes nos dedicamos al campo de las adicciones y, particularmente, de quienes utilizamos las redes sociales por ser un excelente canal de comunicación en nuestro quehacer profesional.

Así como los que estamos en este ramo de la salud mental nos rige la norma 028 de las autoridades sanitarias en el país, y se están certificando a los centros de atención para adictos e incluso a los consejeros en adicciones y así como las autoridades educativas expiden un título a quienes tenemos la especialidad en adicciones, podría haber algún monitoreo de redes sociales para que si alguien falta a los elementales códigos de ética de nuestra actividad, puedan ser sancionados, así como abrir una ventanilla de quejas para atención al público sobre estos casos.

Sé de antemano que las redes sociales tienen la opción de que una persona puede solicitar que se retire una publicación, lo cual en ocasiones lleva mucho tiempo y sería insuficiente; en cambio. si las autoridades sanitarias, Cofefris, Conadic o la instancia oficial que sea competente, pueda dar una sanción ejemplar a este tipo de publicaciones indebidas.

De por sí es complejo tratar las adicciones, romper los mecanismos de defensa de los enfermos, ofrecerles un entorno seguro y amable para su recuperación, por lo que este tipo de publicaciones como las que refiere la catedrática del Cesmf, evidentemente pueden dañar aún más el proceso de construcción de confianza para quienes necesitan apoyo y asistencia.

Como seguramente esta idea quizás no tenga eco en el corto plazo, por lo pronto hagamos consciencia entre quienes estamos en el campo de las adicciones, para que las redes sociales continúen siendo una herramienta al servicio de los demás y no en contra de ellos.

omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com