La alegría de vivir

Cada quien sus prioridades

Cuando veo la realidad de este mundo actual, recuerdo con nostalgia, además de los años de mocedad en las aulas universitarias y las clases de literatura universal, algunos autores que sin duda hoy me encantaría sentarme a tomar café con ellos para decirles que su visión de la vida se quedó corta en este siglo XXI.

Cómo no evocar "La Metamorfosis", de Kafka, o "La insoportable levedad del ser" de Kundera, cuando me percato de que en muchos nichos sociales del planeta, lo aspiracional, lo mundano, lo que se compra con dinero o lo que marcan las modas y las tendencias de la mercadotecnia que atiende a los intereses de la oligarquía internacional, es lo que "llena" el sentido (o el sinsentido) de la humanidad.

Hace poco, en un par de conferencias de las que suelo dar de Prevención de Adicciones o de Codependencia, decía al respetable que me sentía gratamente complacido de su presencia en los salones o en los auditorios en los que expongo, ya sea un jueves en la noche, un viernes tarde o hasta un sábado en la mañana, porque habla del compromiso que los asistentes tienen en su entorno, en su salud, en su familia y en el mundo cotidiano en el que nos movemos.

Quizás estos temas sean incómodos para algunos, a algunas instituciones no les guste hablar de ello o simplemente no son tan taquilleros como otros temas que llenan auditorios o salones de eventos con títulos rimbombantes, como "Sea feliz en cinco pasos", "Cómo atraer abundancia a tu vida", "Cómo triunfar en los negocios", "Triunfe en sociedad con buenos modales", "Hágase rico, estudie a su público", "Sea líder en una sociedad donde el tener es el modelo a seguir", y así, temas todos ellos respetables como sería ir a un curso de cocina o de repostería, o en otro contexto ir a escuchar música de banda y querer ser como esos personajes que dicen "fierro pariente".

A nadie le gusta que le digan que sus hijos están en una sociedad donde el consumo de drogas va en aumento, que el alcoholismo, el sexo riesgoso y los trastornos de la conducta alimentaria están creciendo y mucho menos si el decirlo implica que tengan comunicación asertiva y contacto emocional con sus jóvenes adolescentes, cuando ellos como padres están muy ocupados ganando dinero de lo que serán sus siguientes dos generaciones, a las cuales no tienen la mínima idea de cuáles son sus gustos básicos o ideas características.

Algunas instituciones prefieren negar su realidad en lugar de asumir la responsabilidad de hablar de frente de los problemas que tenemos en las escuelas, centros de trabajo, familias y sociedad en general.

Por ello, me gusta decirles a quienes acuden por voluntad propia a alguna de estas pláticas o a cualquier tema que implique un despertar de la consciencia, que son seres privilegiados construyendo un mundo mejor para que no seamos como el Gregorio Samsa de Kafka o Tomás, Sabina o Teresa, de Kundera, mientras otros siguen metidos en la superficialidad del mundo ideal.

omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com