La alegría de vivir

Hablemos con claridad

Los hechos recientes lamentables sucedidos en Ciudad Universitaria de la UNAM, y que han puesto en la lupa los temas de la seguridad del recinto educativo y la presumible compra y venta de sustancias tóxicas en el interior de la institución educativa, son una muestra de que aún existe mucho sigilo y falta de trasparencia para hablar con claridad de lo que vive la sociedad en nuestro país.

Las estadísticas oficiales contenidas en la Encuesta Nacional de Adicciones 2016/2017 indican que el consumo de alcohol y marihuana se ha duplicado en los segmentos de jóvenes en México, además de que entre la población femenina hay incrementos considerables y, sin duda, la población de educación superior es un blanco muy riesgoso no sólo en el aumento del uso, sino en la posibilidad de desarrollar adicciones.

Los hechos violentos sucedidos en esta institución, más allá de todos los temas colaterales de seguridad y política que entrañan, son un síntoma de lo que los números reflejan, razón suficiente para redoblar los trabajos de prevención de adicciones en nuestro país, comenzando por decir las cosas como son, sin estigmas y sin tabúes al respecto.

Sólo aceptando la realidad como es, estaremos en posibilidades de poder hacer algo para remediar o revertir el estatus actual.

Siempre lo he repetido en público y en privado, no es mi tema hablar de políticas públicas, de legislación y menos de seguridad nacional o de los programas de combate al tráfico de drogas que ello compete solo a las autoridades responsables.

Sí lo es, como comunicador y como especialista en adicciones, darle visibilidad a una realidad que vive nuestra sociedad y que debemos dejar de negarla, minimizarla o tratar de taparla por los diferentes estigmas sociales que conlleva: en nuestro país, el consumo de alcohol, tabaco y drogas está en aumento y urgen programas de prevención para contenerlo.

Es innecesario y hasta inútil que una vez que sucede una tragedia como la de la semana pasada, nos asombremos y tratemos de hacer escarnio de estos temas, cuando en la cotidianeidad muchas veces pasa delante de nosotros o de nuestro entorno y nadie habla de ello.

Pasa como cuando algún padre de familia se "escandaliza" de lo generalizado del consumo de sustancias entre los compañeros de escuela de sus hijos, mientras los muchachos reconocen que es "lo más normal", incluso, algunos dicen que es más fácil comprarlas que la comida a domicilio.

Hay que abrir los ojos, hay que hablar con claridad y hay que hacer lo que a cada uno nos corresponde.

Mientras tanto, hoy inicia el tercer mes del año. ¿Cómo van tus propósitos de 2018?

 omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com