Fuera de Registro

Duelo y no dueto (pero entre caballeros)

…hay entrevistas que son duetos y otras que son duelos. La que hizo nuestro colaborador con el cineasta estadunidense Darren Aronofsky fue duelo pero entre caballeros, como se verá. Lo demás es chisme.

No tengo Facebook ni Twitter y no frecuento los de otros. Pero ni falta que hizo para que desde el viernes pasado me enterara yo de que mi nombre hace escándalo por esos pagos, merced a una especie que corre en tales circuitos: que me habría yo levantado muy airado y habría dejado hablando solo al cineasta estadunidense Darren Aronofsky en el curso de una entrevista que le realizara yo a propósito de su película de próximo estreno, Noé. Subvertiré la narrativa —un poco a lo Aronofsky, si se quiere— y comenzaré por el final diciendo que la historia es falsa. Y después aprovecharé este espacio para hacer algunas puntualizaciones al respecto. Primero los hechos:

1. El 17 de febrero pasado fui contactado por Pascual Hernández, coordinador de Publicidad de la oficina mexicana de Paramount Pictures, estudio que distribuye Noé, quien me ofreció una entrevista al respecto con Aronofsky, de 20 minutos de duración, a celebrarse el 10 de marzo en una habitación del Hotel St. Regis de la Ciudad de México con cámaras de televisión contratadas por Paramount. Dado que he visto toda la filmografía de Aronofsky y que admiro su trabajo, acepté encantado.

2. A tal efecto, asistí a una función de prensa de la cinta el 9 de marzo. Como se acostumbra en tales funciones, antes de pasar a la proyección firmé un embargo, comprometiéndome a no publicar o transmitir cosa alguna sobre la película —incluidas entrevistas— hasta el 21 de marzo inclusive.

3. Vi la película, que es la primera de este director en no gustarme en absoluto, opinión que me habría guardado de no ser porque representantes de Paramount me solicitaron 1) que llenara una ficha en la que plasmara por escrito mi juicio; y 2) que respondiera a una breve entrevista al respecto, grabada en audio. Dado el embargo que firmé, no puedo compartir aquí qué manifesté en uno y otro medio, pero baste decir que en ambos di, a conciencia, una opinión negativa de la película.

4. Al día siguiente me presenté a la hora acordada en el St. Regis y fui prontamente conducido al octavo piso, donde esperé hasta que llegara la hora del encuentro. Antes de la entrevista, fui amable con Aronofsky, quien me recibió con amabilidad.

5. Quien conozca mi trabajo como entrevistador a lo largo de 25 años sabrá que no suelo ser agresivo, y este encuentro no fue la excepción. Diré, eso sí, que tampoco fui indulgente. Como siempre que entrevisto a un creador sobre una obra suya que no me gusta, busqué iniciar con una pregunta suave —en este caso si consideraba que Pi y Noé constituyen un díptico como ha dicho que son El luchador y El cisne negro— para a partir de ahí escalar a otras más duras, aunque en modo alguno irrespetuosas. (Entre éstas figuran por qué decidió contar la película de manera lineal y por qué consideró que esta historia necesitaba de gran presupuesto y efectos especiales.)

6. Aronofsky fue parco en sus respuestas y el tono de la entrevista palpablemente tenso, cosa que imputé a una negativa a reflexionar sobre el propio trabajo, que he encontrado en otros creadores, y a que hubiera inferido de mis preguntas —aunque en ningún momento lo dije así— que la cinta no me había gustado. La última pregunta, de hecho, fue “Are yousatisfied with the movie?” a lo que Aronofsky respondió, con una sonrisa que describiría desafiante, “Absolutely”. No habían transcurrido todavía los 20 minutos acordados —aunque sí más de 10— pero sentí que la entrevista había llegado a su fin. Le agradecí, me levanté y me despedí de él de mano, como de los dos camarógrafos y de la representante de Paramount —únicos testigos del intercambio— y salí de la habitación. Mientras esperaba el elevador escuché con sorpresa a Aronofsky decir desde dentro “He was very aggresive”, pero no actué al respecto.

7. Al llegar a la planta baja del hotel me esperaba Pascual Hernández para informarme que su jefa, de nombre Ana Lilia y apellido que ignoro, quería hablar conmigo y pedirme que la esperara, cosa que hice. Bajó y me preguntó si había pasado “algo” en la entrevista. Le referí lo aquí expuesto, incluida mi pobre opinión de la película. Al ver su desazón, le entregué las dos tarjetas de video que los camarógrafos me habían remitido y le sugerí que revisara la entrevista con sus jefes y me la hiciera llegar después, cosa que hizo a los dos días, de tal suerte que, pasado el embargo, la entrevista será transmitida de principio a fin el 24 de marzo en Final de partida, el programa de FOROtv que comparto con Julio Patán.

Conclusión: hay entrevistas que son duetos y otras que son duelos. Ésta fue duelo pero entre caballeros, como se verá. Lo demás es chisme.