Fuera de Registro

En defensa de Conapred II: Dime de parte de quién

A continuación reproduzco el texto íntegro de la queja presentada en mi contra ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación que diera origen al expediente CONAPRED/DGAQR/866/16/DQ/I/DF/Q866: “La presente se levanta ante las declaraciones del servidor público Nicolás Alvarado director de Tv UNAM ‘Me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas’ http://bit.ly/2bTAGIF”, donde el URL conduce a una nota del sitio Aristegui Noticias que informa del contenido de la columna publicada en Milenio Diario en que consignara yo dicha frase. Es todo. No describe la conducta que haría de mí un eventual agente discriminador, no establece quién sería la víctima del presunto acto discriminatorio.(¿Las lentejuelas?)

La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación prescribe, en su Artículo 63, que “[d]entro de los cinco días hábiles siguientes a la admisión de la queja, las imputaciones se harán del conocimiento de la persona particular, física o moral, persona servidora pública […] o a su superior jerárquico o al representante legal”. Esto no fue así. A los dos días –el 1º de septiembre–, Conapred mediatizó la queja y, sin debido proceso (volveré a esto en otra entrega), turnó medidas precautorias en mi contra sin por ello notificarnos previamente ni a mí, ni a mis superiores en MILENIO Diario o en la UNAM, ni a los representantes legales de una u otra instancia. Finalmente se dignó turnarme un oficio, y copia del expediente, el 12 de septiembre –nueve días (y un juicio sumario en los medios) después–, consignando como “peticionario” a Rodolfo Vitela Melgar y aviniéndome a participar en una “audiencia de conciliación” entre “las partes”.

Pese a mi aceptación por escrito, presentada en el “plazo máximo de 10 días hábiles” que fijaba el oficio, Conapred no tuvo a bien convocarme sino para el 13 de diciembre –dos meses después–, día en que me presenté en sus instalaciones, esperando encontrar ahí al Sr. Vitela. No fue el caso. Quien sí se presentó fue Alejandro Quiroz Guadarrama, representante legal del Centro Contra la Discriminación A.C., a pesar de que el escrito interpuestoante Conapred por dicho organismo, al no ser el primero, no es tenido –de acuerdo al oficio y al funcionario que presidió la audiencia, Jorge Enríquez García– por “queja” sino por “aportación” a ésta, como es el caso de otros 11 presentados por otros 11 ciudadanos. Al inquirir por el Sr. Vitela, el Sr. Enríquez me respondió que había delegado su representación en este asunto en Conapred mismo. Al pedirle me mostrara copia del documento en que así lo hacía, me dijo que había presentado la queja a través del sitio web de la institución y delegado su representación a ésta por teléfono. Al solicitarle copia de una identificación oficial del Sr. Vitela, manifestó no disponer de ella. Al inquirir por la presencia del Sr. Quiroz y la ausencia de los otros “aportantes” respondió que Cecodi es una organización “muy respetada” –con lo que coincido– con la que “Conapred ha trabajado mucho y muy bien”, argumentos suficientes a su juicio para explicar el trato diferenciado (¿acaso discriminatorio de los otros “aportantes”?) que el Consejo le dispensa.

La audiencia de conciliación se resolvió en mi favor, lo que no me basta para el carpetazo. En ella, el Sr. Enríquez manifestó que Conapred admite quejas sin solicitar la identificación de los peticionarios ni la delegación de su representación por escrito, ya que es su materia defender a muchos ciudadanos que no tienen los medios para presentarse en sus instalaciones o digitalizar documentos, como sería el caso de personas en situación de calle o habitantes de comunidades apartadas. ¿Es éste el caso de alguien, como el presunto Sr. Vitela, que presenta una queja por mail y adjunta una liga de internet? Cuando fundamos Conapred –recuerdo al lector que yo participé de su creación– no existían las redes sociales y no era previsible que pudiera orquestarse en ellas una campaña de descrédito en contra de un ciudadano, como se hizo en mi caso. Conapred, en tanto institución de derecho, debe velar por las garantías de todos, incluidos quienes no tienen manera de identificarse pero también quienes son objeto de una queja. Va entonces una propuesta: enmendar la Ley a fin de que, en casos graves –queda definir cuáles–, el Consejo pueda, como otras instancias jurídicas, abrir un expediente de oficio sin que medie acusador, pero, en los procedentes sólo a petición de parte, obligue al quejoso a acreditar su identidad, fundamentar su reclamo y, en su caso, delegar su representación por escrito.

Con ello quedaría resuelta una laguna del marco jurídico de la no discriminación. Una. Hay más, y de ellas seguiré ocupándome aquí.