Vuelta prohibida

La renuncia al poder ciudadano

Ayer tuve la suerte de coincidir con Roy Campos, director de la encuestadora Consulta Mitofsky, y evidentemente el tema central de nuestra charla fueron las elecciones y el estado de cosas que vive México desde hace lustros y décadas por la corrupción, los escándalos políticos y la crisis económica y de seguridad que padecemos.

Al final, la conclusión de Roy es impecable: las cosas no cambian porque al momento de votar las clientelas partidistas derrotan a los ciudadanos; los electores se aferran a los colores de sus partidos de manera cuasi religiosa y pierden la oportunidad de castigar o premiar con su voto a los malos y buenos gobiernos y a los malos y buenos políticos.

Si las proyecciones de las preferencias no fallan, una vez más las clientelas políticas van a definir los resultados electorales en la elección para renovar la Cámara de Diputados federal y las nueve gubernaturas en disputa este 2015.

No importa, por desgracia para los electores, si un gobernador como Guillermo Padrés en Sonora ha ejercido el poder para favorecer a sus amigos, enriquecerse descaradamente y reprimir al pueblo yaqui, pues su partido, el PAN, sigue en la competencia a pesar del empuje de la oposición; en Nuevo León, un priista alborotado y oportunista que propone cosas imposibles de cumplir y que se lanza como un supuesto candidato independiente genera esperanza de cambio entre los electores, cuando Jaime Rodríguez Elizondo está cortado exactamente con la misma tijera de los políticos corruptos e irresponsables que han dañado tanto a México, y en Michoacán se vive el peor de los escenarios: están en la competencia un candidato del PRI que trae a cuestas la ligazón con el narco del actual gobernador y su familia, un candidato del PRD que trae a cuestas el robo descarado de las arcas que cometió el último gobernador de su partido que tuvo en sus manos el destino de los michoacanos y una candidata panista sin posibilidades de triunfo pero que puede definir la elección, si brinda su apoyo llamando al voto útil por alguno de los dos punteros y que tiene a costa la guerra mal planeada que inauguró su hermano desde la Presidencia de la República.

Así las cosas, tenemos un país que reclama y se agita frente a los malos gobiernos en todos los niveles, pero que es incapaz de salir a votar para castigar a los corruptos y premiar a los honestos y eficaces y que cuando lo hace prefiere seguirles regalando su voto de manera clientelar a los partidos que nos tienen hundidos en la pobreza y la violencia.

nestor.ojeda@milenio.com