Vuelta prohibida

El regreso de Calderón

Una sabia regla de la política mexicana era el retiro de los ex presidentes a un prudente y respetuoso silencio tras el fin de su sexenio, la cual desde la llegada del Partido Acción Nacional a Los Pinos se rompió para mal.

Los panistas con Vicente Fox a la cabeza y luego con Felipe Calderón perdieron la oportunidad de comenzar con el desmantelamiento de los usos y costumbres del priismo enraizados en todos los estratos de las estructuras del poder; por el contrario, el panismo y su partido se contaminaron de las maneras del PRI con el el ejercicio del poder.

Una de las cosas que sí cambiaron los ex presidentes del PAN fue su actuar público tras dejar la residencia oficial de Los Pinos. Vicente Fox tuvo a bien dedicarse a dar conferencias y salir de tanto en tanto a emitir alguna declaración en su picaresco estilo.

Pero ahora Felipe Calderón de plano ha ido más allá al regresar a la arena pública para participar en las campañas electorales del PAN y no solo para aparecer como una figura de apoyo, sino con un discurso beligerante contra los competidores de su partido en Nuevo León, como en el caso del candidato independiente a la gubernatura Jaime El Bronco Rodríguez, a quien señaló de ser “un peligro” del calibre de Andrés Manuel López Obrador o como Enrique Peña Nieto y el PRI al señalar que México padece una “debilidad institucional” que abre la puerta al crimen y la inseguridad.

La estrategia de Calderón parece clara: ha vuelto para posicionarse ante los panistas como un liderazgo que los puede conducir unidos para enfrentar a sus adversarios rumbo a la elección presidencial de 2018, en la que pretende que su esposa Margarita Zavala juegue un importante papel como precandidata. La apuesta de Calderón es en principio interna, pero tiene mayores alcances.

Ahora habrá que ver si el prestigio le alcanza al ex presidente de partido ahora bajo el control de Gustavo Madero, quien expurgó al PAN de toda esa militancia que engrosó sus filas a partir del oportunismo propio de quienes se ponen la chaqueta de los colores del gobernante en turno.

Pero no solo eso, sino que no le cobren las cuentas pendientes de su sexenio y no jueguen en su contra, como los miles muertos que son el saldo de la estrategia de guerra que aplicó contra el crimen en un intento de legitimación tras el apretado triunfo contra el entonces perredista Andrés Manuel López Obrador.

Calderón está de vuelta, nada más pero nada menos, mientras habrá que tener paciencia y esperar.

nestor.ojeda@milenio.com