Vuelta prohibida

La desgracia de Pemex

En el mismísimo aniversario 77 de la expropiación petrolera, el director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, intentó pintar un panorama menos sombrío que el que vive la nueva empresa productiva del Estado. Estableció que la paraestatal vive circunstancias complicadas a las que enfrentó en su fundación en 1938, cuando tuvo que sortear el enfrentamiento con las grandes petroleras estadunidenses e inglesas tras la expropiación decretada por el general Lázaro Cárdenas.

El director de Petróleos Mexicanos aseguró que la empresa saldrá adelante con el apoyo de los trabajadores y el propio gobierno federal. Sin embargo, la situación que enfrenta tras la reforma energética no es la que se esperaba tras el cambio estructural y legislativo de las últimas décadas en el país.

La caída mundial de los precios del barril de crudo dio al traste con el margen de maniobra que la administración de Enrique Peña Nieto tenía calculado para Pemex y redujo dramáticamente la expectativa de inversión en el sector energético que se había previsto tras la aprobación de los cambios constitucionales que permiten la participación de empresas privadas y extranjeras en la generación de energía y la explotación de hidrocarburos en sus distintas vertientes.

Hoy Pemex se encuentra cargando una multimillonaria deuda que alcanza niveles históricos, pero no solo eso, a diferencia del pasado las coberturas contratadas por el gobierno mexicano frente a la eventual caída de los precios del petróleo no fueron lo suficientemente amplias como para amparar los ingresos de la petrolera, pues solamente se contrató un seguro para garantizar los ingresos fiscales de la administración federal provenientes del petróleo, por lo que la nueva empresa productiva del Estado verá recortadas gravemente sus ganancias.

Esto tendrá como resultado que Petróleos Mexicanos recorte sus inversiones en infraestructura precisamente en el momento en que debe entrar a la competencia con las distintas petroleras de Estados Unidos y Europa, lo que le pinta un panorama muy complicado en el futuro inmediato y en el largo plazo, pues, según estimaciones de los propios altos economistas del gobierno federal, la caída del precio del crudo afectará a México no solo en 2015, sino que el peor año será el siguiente, con lo que parece que el país llegará en malas condiciones económicas a la antesala de la sucesión presidencial de 2018.

Ojalá las cosas vayan mejor, aunque lo que ahora se ve es de terror, por más que el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, diga que no hay que espantarse por el precio del petróleo y el alza del dólar.

nestor.ojeda@milenio.com