Vuelta prohibida

El atorón en el Senado

El retraso de las leyes secundarias en materia político-electoral, de energía, telecomunicaciones, ferrocarriles y competencia económica no es un simple jaloneo político o ideológico, representa la lucha de grupos económicos privilegiados que se niegan a que se abran a la competencia de otros actores en los sectores en que por décadas han sido los únicos beneficiarios.

La disputa económica por mantener los monopolios en telecomunicaciones, televisión y radio se ha trasladado al Congreso de la Unión y cada fracción ha tomado partido, especialmente la del PRD, que con Miguel Barbosa a la cabeza ha asumido la defensa de los intereses del grupo empresarial que domina 80 por ciento del mercado de las telecomunicaciones en México.

Y este jugador preponderante en el sector se niega, por ejemplo, a que se aplique la tarifa cero en servicios de interconexión para otras empresas en telefonía móvil y fija; bueno, y esa defensa ha llegado a grados tan inverosímiles que el propio Barbosa ha dicho que aprobar las leyes secundarias en telecomunicaciones sin los votos perredistas significaría la implantación de “una dictadura”.

En la disputa por la legislación en telecomunicaciones, el PRD tiene secuestrado y detenido el resto de las reformas estructurales y, sabedor de que el PRI y sus aliados cuentan con los votos para aprobarlas por mayoría simple, han aplicado tácticas dilatorias en el Senado y lanzado un discurso escandaloso en los medios para encarecer y enrarecer la negociación y suavizar las leyes en telecomunicaciones en perjuicio de la competencia y los consumidores.

Pues si bien el PRI con sus aliados del Partido Verde y Nueva Alianza, junto con algunos senadores del PAN como Javier Lozano y otros del propio PRD, puede sacar todas las reformas en votaciones por mayoría, el grupo de Emilio Gamboa y Los Pinos no quieren, todavía, sacarlas sin un aceptable consenso con la oposición.

El presidente de la Comisión de Energía, David Penchyna, lo dijo así en MILENIO Televisión: “Sabemos que contamos con los votos para sacar las reformas, ya hemos vivido antes éstas tácticas dilatorias. Pero el PRI del mayoriteo quedó en el pasado”.

Solo falta ver hasta cuándo aguantan el atorón, porque no sacar las reformas en este periodo representaría un fuerte revés al proyecto de Enrique Peña Nieto.

nestor.ojeda@milenio.com