Vuelta prohibida

El 68, los 'anarcos' y los granaderos

Los desmanes ocurridos durante la conmemoración del 45 aniversario de la matanza del 2 de octubre eran, desde el miércoles, el tema de esta columna, pero la necesidad de expresar la indignación por estos hechos encontró salida en Facebook, red social a la que generalmente no acudo, no por falta de ganas, sino por falta de tiempo.

Mi queridísimo Carlos Marín, jefe y amigo, le dio espacio en su Asalto a la razón del jueves 3 de octubre a parte de estas líneas:

“Gracias a la confusión o, de plano, inexistencia de sustento ideológico y a la deformación y corrupción de organizaciones seudoopositoras, la memoria de los caídos y de una generación que cambió a México terminó atrapada entre cercos policiacos y grupos de provocadores.

“Hace 45 años la violencia vino del Estado y llevó a muchos a optar por la lucha armada. La inevitable apertura sacó a la izquierda de la clandestinidad y regresó a muchos de la guerrilla para retomar la legalidad y la lucha democrática.

“A pesar de que México aún no es plenamente democrático y que la desigualdad y la pobreza no han sido erradicadas, hoy la violencia viene de grupos intolerantes, ignorantes y radicalizados que pretenden negar los avances que se comenzaron a construir a partir del 68. Doble luto este miércoles.”

Pero la reflexión no se puede quedar ahí, existen muchas aristas en torno a la expresión violenta de los grupos de jóvenes que han aprovechado las manifestaciones públicas para enfrentarse a los cuerpos policiacos y destrozar comercios, mobiliario urbano y monumentos históricos.

El viernes expresé en Facebook:

“Sin duda la protesta violenta de los autodenominados anarquistas no es aceptable, pero tiene su origen y destino en una sociedad, un gobierno (del partido que sea) y un sistema que no ha dado ni educación ni oportunidades a varias generaciones de sectores sociales que, de plano, no encuentran un camino al bienestar.

“Si bien los autoasumidos anarcos comenzaron la ofensiva contra los policías en la Marcha del 2 de Octubre, es inaceptable ver cómo los granaderos respondían a la agresión lanzándoles las mismas piedras que les arrojaron y, después, excederse en el uso de la fuerza al golpear a sujetos que ya estaban sometidos.

“Mucho tienen que hacer las autoridades de todos los niveles para que los grupos antimotines no deslegitimen la acción de la autoridad con actos de brutalidad policiaca.”

Hasta ahí lo dicho a través de Facebook. Lo que sigue es no olvidar que los anarcos son un recordatorio para todos de lo que mucho que falta para construir un México justo y la torpeza de la policía en conflictos de este tipo es muestra de lo mal entrenados que están los cuerpos de seguridad, sean los del DF, los federales o de los estados.