Vuelta prohibida

Y se acabó el Pacto…

A 11 meses 26 días de haber sido inaugurado como un mecanismo de concertación política para sacar adelante las reformas estructurales, pendientes desde hace tres sexenios, el Pacto por México llegó a su fin.

Sin embargo, de concretarse la reforma energética el Pacto por México habrá cumplido con los principales objetivos para los que fue diseñado, fundamentalmente construir una plataforma legal para sacar adelante el proyecto económico social del gobierno de Enrique Peña Nieto.

El Presidente contará así con reformas en materia educativa, laboral, financiera, hacendaria y energética, así como con el presupuesto más grande de la historia, que le permitirá en 2014 echar adelante sus proyectos y contar con recursos para promover el crecimiento y cumplir con sus promesas de campaña.

Desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari el país no contaba con un mecanismo de concertación similar y si bien hubiera sido deseable que el Pacto por México continuara, al final, en términos pragmáticos, cumplió con sus objetivos principales.

Si bien al Partido de la Revolución Democrática, que encabeza Jesús Zambrano, le venía bien operar dentro del Pacto y por primera vez ser un factor de decisión para cambios fundamentales en el país, le pudo más su dinámica interna que el principio de diálogo y negociación que animaban a ese mecanismo de concertación política.

La corriente de Los Chuchos-Zambrano-Ortega seguía atrapada entre el dogmatismo cardenista que se niega a reformar la Constitución para abrir al país en materia energética y la disputa interna por la dirigencia nacional, ante un contrincante de no poco cuidado como Marcelo Ebrard. Y de esa manera se vuelve a marginar de la toma de las grandes decisiones y le deja el camino libre al PAN, para hacer el fiel de la balanza y monopolizar la interlocución con el gobierno de Peña Nieto.

Así está la cosa y ni modo, qué se le va hacer...

nestor.ojeda@milenio.com