Vuelta prohibida

Votar y marchar

Hace dos días le escuchaba a Karen Cota, reportera y conductora de MILENIO, una explicación simple y certera sobre las razones por las cuales México se encuentra en la actual situación de crisis política y social.

En pocas palabras, sin quitar la grave responsabilidad que tiene el gobierno mexicano en todos sus niveles, al igual que los actores políticos y sociales, definió el origen de estas crisis recurrentes en la falta de ciudadanía, en la ausencia de esos grandes grupos de mexicanos que han dejado en manos de los partidos políticos y los grupos de interés los destinos del país.

Puso como ejemplo el caso Ayotzinapa, donde la legítima demanda de justicia por la desaparición de 43 jóvenes normalistas se convirtió en la palanca para que grupos vinculados a la guerrilla comenzaran una escalada de desestabilización, así como las acciones y discursos del gobierno que pretende desestimar el contexto de pobreza, marginación y abandono en que viven millones de mexicanos que además sufren día con día la inseguridad y violencia generados por el crimen, en el que muchos no encuentran y no ven otra opción que la radicalización.

Y es ahí precisamente donde hacen falta esos millones de mexicanos que quieren un país solidario, donde la impunidad no tenga cabida y el bienestar sea para todos, pues su ausencia en las casillas electorales y en las manifestaciones contra las injusticias y los excesos de los poderosos permite que gobiernos y grupos facciosos manipulen y desvirtúen los legítimos movimientos sociales que reivindican las mejores causas y anhelos para el país. Tiene razón Karen.

Hacen falta millones de mexicanos en las urnas castigando a los partidos y políticos corruptos e incapaces, y premiando a quienes llevan al gobierno y al Congreso servidores públicos honestos y efectivos. Necesitamos a miles en las calles reivindicando la democracia, la paz, la igualdad, la tolerancia, la justicia, la legalidad y el respeto. La lucha por un país mejor no se libra solo en la sala de la casa, los cafés y bares o dando clics en el mouse o el móvil, pasa por hacernos todos responsables por nuestro país, salir a la calle, ejercer los derechos a la libertad, a la democracia, a manifestarnos sin violencia y a ejercer el voto, porque no hacerlo es perder la oportunidad de usar el poder que nos corresponde como ciudadanos.

nestor.ojeda@milenio.com