Vuelta prohibida

¡Vale 'Chapo'!

La recaptura de Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, es para dar y repartir. El gobierno federal se puede sacar la espina de la vergonzosa huida del líder del cártel de Sinaloa en medio de un exceso de corrupción en el supuesto penal de máxima seguridad del Altiplano y de la calidad ingenieril de los que organizaron su fuga. Pero también sirve para criticar y denostar al gobierno federal por las inconsistentes informaciones dadas a conocer en torno a su captura: un boletín incompleto de la Secretaría de Marina, tuits poco cuidados en su redacción desde la cuenta del presidente Enrique Peña Nieto y difusión en redes sociales de una "entrevista" de la revista Rolling Stone por los actores Sean Penn y Kate del Castillo al capo más buscado del mundo.

En resumidas cuentas y así a secas, nadie podría criticar, censurar o lamentarse de que el criminal más famoso de México, cuyo nombre llega hasta China, haya sido vuelto a poner tras las rejas, pero el problema viene después, cuando los promotores del gobierno federal ocupan el hecho para exaltar la golpeada imagen del presiente Peña y su administración por un lado y los que, por el otro, quieren bajarle todo merito a este éxito policiaco que buena falta le hacía al gabinete de seguridad que encabeza el presidenciable secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Al final, ni muy muy ni tan tan: los cuerpos de policía e inteligencia del gobierno mexicano no habrían podido echarle el guante de nueva cuenta a El Chapo sin una denuncia ciudadana que alertó la presencia de hombres armados en una zona de Los Mochis, Sinaloa; tampoco se trata de un mero chiripazo, pues si las fuerzas federales y sus equipos de inteligencia no hubieran estado alertas, trabajando por dar caza a Guzmán, el narcotraficante se les hubiera pelado de no haber diseñado correctamente el operativo tras el pitazo ciudadano.

El caso es que todo lo que está alrededor de la recaptura de El Chapo es la radiografía de un país en crisis, pero no solo por los errores de un gobierno más bien miope, tocado por escándalos de corrupción y conflicto de intereses y con fallas en su forma de relacionarse y comunicarse con la sociedad, sino que también los grupos críticos o interesados están más enfocados en descalificar y reventar al priismo restaurado a toda costa, más que en proponer un modelo de reforma de las instituciones para cambiar en verdad estructuralmente a México. Así las cosas, no se puede pensar que con El Chapo libre o encarcelado las cosas cambiarán mucho en México rumbo a 2018.


nestor.ojeda@milenio.com