Vuelta prohibida

Uber enfrenta la corrupción

Sin duda, el servicio de taxis de Uber es el futuro hoy. Seguro, agradable, puntual y dirigido a quien quiere o puede pagar un poco más por ese nivel de atención.

Pero no solo eso, sino que permite el pago con tarjeta, conocer de antemano al chofer que conducirá y además puede verificar su ruta de trayecto en tiempo real a través del sistema de geolocalización.

Y por si hicieran falta más bondades a esta simple aplicación tecnológica, al alcance de millones de personas que poseen un smartphone, le da la vuelta a toda las barreras de corrupción que se presentan en todo el proceso que implica el trámite, otorgamiento, emplacamiento y refrendo de concesiones de taxis.

Sin embargo, las autoridades, frente a la presión de las mafias de taxis, tienen en la lupa a Uber sin darse cuenta de que la reglamentación de esta empresa y su irrupción en el mercado puede representar una herramienta para acabar con toda la corrupción que envuelve al sector del transporte en México.

La tecnología es ahora más que nunca una herramienta de cambio social a partir de la forma en que puede enlazar en tiempo real a ciudadanos y funcionarios, que en lugar de ser rechazada por gobernantes o distintos grupos sociales y económicos, debe ser considerada una palanca de cambio vertiginoso.

Uber es un pequeño ejemplo y las organizaciones de taxistas, en lugar de perseguir a una empresa innovadora, deberían obtener apoyo público para modernizarse y brindar un mejor servicio.

Las posibilidades en el sector público son gigantescas a partir del levantamiento de información en campo y en tiempo real para el seguimiento y evaluación de sus programas y servicios, lo que puede dar gran cantidad de elementos para una toma de decisiones precisa y eficaz.

Todavía son pocas las entidades de gobierno que basan sus decisiones en la experiencia o lo que piensan o creen los políticos en turno y no en elementos técnicos que permitan una gestión que dé mejores resultados y elimine corrupción.

Uber debe quedarse, es solo una muestra de lo que puede venir.

nestor.ojeda@milenio.com