Vuelta prohibida

Rosi, los "table dance" y el interés

Leo en MILENIO el texto de Rosi Orozco en el que responde un artículo en que Sergio Sarmiento califica de campaña moralina la emprendida por la fiscal antitrata del DF, Juana Camila Bautista, de cero tolerancia contra los table dance y que Rosi pretende sustentar con un amasijo de conceptos.

Sorprende porque pone en un mismo costal los espectáculos eróticos y la prostitución con la explotación sexual, el abuso de menores y la trata, pero, además, quiere embarcar al mismo tiempo al procurador Rodolfo Ríos y al jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera en la inquisitiva cruzada que impulsan la fiscal Juana Camila y la propia Rosi Orozco.

Sin duda, a la panista Orozco no se le puede negar el reconocimiento de ser una luchadora contra el delito de trata de personas; sin embargo, como ocurre siempre con la derecha conservadora, cae en la tentación del prohibicionismo como receta para enfrentar todos los fenómenos sociales.

Ahora Rosi y Juana Camila la emprenden contra los table dance con el argumento generalizador de que todas las bailarinas son explotadas y abusadas y que todos los propietarios de estos negocios y sus empleados son tratantes de personas, apreciación que de extrapolarse significaría que todas las bailarinas de los table dance de Madrid, Barcelona, Ámsterdam, Berlín y Estados Unidos son víctimas de trata y sus empleadores explotadores sexuales, los cual es evidentemente falso. Bueno, hasta documentales televisivos registran la vida de prostitutas o bailarinas, los ingresos que obtienen de esas actividades, su problemática personal, familiar y social, así como la relación laboral que sostienen con sus empleadores y clientes.

No se ve pues que las señoras Rosi Orozco y Juana Camila Bautista, compañeras practicantes de la misma congregación cristiana que conduce la panista, pretendan revisar las prácticas y condiciones bajo las que desempeñan su trabajo las bailarinas de table dance o de quienes han hecho de la prostitución su fuente de ingreso, mucho menos que propongan una estricta regulación que garantice que este espectáculo, el baile erótico o la prostitución sean actividades libres de trata y que sus practicantes tengan garantías, seguridad y la protección de la ley. Lo que quieren es prohibir y perseguir, ¿por qué?

Pues porque parece que les hace falta reposicionarse luego de que ido Felipe Calderón de Los Pinos se les acabó el padrinazgo y el patrocinio; mala cosa. Ojalá en todos los espectáculos o diversiones, sean circos, toros, table dance, beber o fumar, en lugar de prohibir se reglamente y proteja la libertad de trabajar o divertirse siempre y cuando no se dañe o lastime a nadie.

nestor.ojeda@milenio.com