Vuelta prohibida

Policía de caricatura

Un mal endémico en México es la corrupción de los cuerpos policiacos estatales y municipales y sus vínculos con el crimen organizado. Resulta que por no haber aprobado pruebas de control de confianza, Francisco Sandoval Vázquez fue destituido como secretario de Seguridad Pública municipal de Acapulco, por las amables instrucciones del alcalde Evodio Velázquez Aguirre.

¡Enhorabuena!

Lo lamentable es que para que esto ocurriera, Sandoval Vázquez, el hombre que tenía a su cargo la seguridad del puerto de Acapulco, tuvo que ser exhibido por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, como un mando reprobado y bajo sospecha.

Sobre la destitución, el presidente municipal del puerto guerrerense dijo literalmente en una conferencia de prensa ayer:

"Ante los señalamientos que se han venido haciendo por autoridades federales ante la situación del secretario de Seguridad Pública, Francisco Sandoval, y de mutuo acuerdo, hemos determinado separarlo del cargo para poder facilitar todo tipo de investigación y para poder facilitar que también pueda hacer los trámites administrativos".

O sea que a un jefe policiaco en el que no se puede confiar, reprobado bajo los estándares de la Procuraduría General de la República, el alcalde Evodio Velázquez Aguirre no lo cesó y denunció, sino que le dio chance de separarse del cargo y hacer los trámites necesarios; por eso el gobernador Héctor Astudillo Flores urgió al munícipe perredista a aclarar el estatus del funcionario municipal balconeado por el secretario de Gobernación.

Es ahí en los municipios y en los estados donde los narcos hacen su labor de cooptación entre las policías y sus jefes para hacerse del control de distintas regiones y garantizar que puedan desarrollar sus operaciones criminales con total impunidad. Y luego resulta que hay alcaldes que se oponen al mando único.


nestor.ojeda@milenio.com