Vuelta prohibida

El PRD y las reformas

El reciente debate de la reforma económica y aprobada la primera parte del Paquete Económico 2014 tiene como característica distintiva el hecho de que por primera vez el Partido de la Revolución Democrática se convirtió en un factor decisivo para la aprobación de una legislación relevante en el Congreso.

La participación de la principal corriente al interior del perredismo, Nueva Izquierda, le permitió al gobierno de Enrique Peña Nieto sacar adelante sus iniciativas en materia económica en una alianza con los partidos Verde Ecologista y Nueva Alianza.

Esta coalición legislativa le ha ganado severas críticas a la dirigencia que encabeza Jesús Zambrano, principalmente del Partido Acción Nacional y su corriente calderonista, a la que acusan de haber apoyado un plan fiscal que daña a la clase media y a los estados de la frontera Norte de México al homologar la tasa del impuesto al valor agregado en 16 por ciento para todo el territorio mexicano. Sin embargo, estas alianzas no son nuevas. Tras el disputado y cuestionado proceso electoral de 1988, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari pactó precisamente con el PAN con el fin de darle estabilidad a su administración desde el Poder Legislativo e impulsar sus reformas estructurales, las cuales le dieron viabilidad al México del último cuarto del siglo XX y que se pueden resumir en la firma del Tratado de Libre Comercio y la creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el Instituto Federal Electoral.

Ahora Peña Nieto ha construido una alianza con el PRD para cumplir el mismo objetivo y los perredistas aprovecharon para influir e introducir cambios relevantes como el cancelar la aplicación del IVA a alimentos y medicinas, modificar la estructura de financiamiento del Seguro de Desempleo para que los recursos no salgan del ahorro de los trabajadores en el Infonavit, sino de las arcas del gobierno federal; ajustaron la escala del pago del impuesto sobre la renta a personas físicas y se creó el Fondo de Capitalidad para el DF, entre otros cambios.

Así que si bien no es la reforma hacendaria perfecta, el PRD influyó para mejorarla y eso ya es algo.