Vuelta prohibida

Manlio y 2018

Cualquiera que piense que la candidatura presidencial del PRI en 2018 está fuera de los planes de Manlio Fabio Beltrones, lo menos de lo que puede ser calificado es de ser políticamente ingenuo. Si alguien representa al político poderoso, eficaz, ambicioso, paciente y maquiavélico que maneja con soltura las alturas y los sótanos del gobierno y el Congreso en México es precisamente este sonorense.

Por eso no puede dejarse fuera de los cálculos en torno a la carrera presidencial a Beltrones como nuevo dirigente nacional del PRI. Un político del perfil de Manlio Fabio no se conforma con solo transitar por los distintos ámbitos del poder público, sino que aspira al máximo nivel de poder y ese está en la Presidencia de la República.

En el sexenio pasado, con el PAN ocupando Los Pinos, el todavía coordinador de los diputados federales del PRI fue un fuerte contendiente a la postulación presidencial, que finalmente ganó Enrique Peña Nieto. Entonces, los argumentos en favor de Beltrones se basaban en su experiencia, su imagen de político duro y conocedor no solo de las distintas fuerzas y actores políticos, sino del manejo de la política interna y la seguridad nacional en medio del contexto de la catástrofe generada por la mal planteada guerra abierta de Felipe Calderón contra las bandas del crimen organizado y su estela de miles de muertos.

A la mitad del sexenio de la vuelta del PRI a Los Pinos, el perfil del político sonorense encaja en la coyuntura de crisis que enfrenta la actual administración: en materia de seguridad y derechos humanos, la masacre de los 43 de Ayotzinapa, las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya y la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán pusieron en jaque al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; en materia de corrupción y conflicto de intereses, la casa blanca de la primera dama golpeó directo en Los Pinos; los movimientos sociales gravitan en torno a la CNTE y en materia económica la baja del petróleo y el alza del dólar mandaron al piso las expectativas de crecimiento que se vislumbraban tras las reformas estructurales.

Al momento no se ven fuertes jugadores en la baraja del PRI rumbo a la sucesión presidencial que logren aglutinar las preferencias del priismo nacional; por eso, aunque se declare un árbitro imparcial y declare el fin de la sana distancia entre Peña Nieto y su partido, Beltrones está más activo y enfilado que nunca en pos de la postulación priista a la Presidencia en 2018.

nestor.ojeda@milenio.com