Vuelta prohibida

Mancera y el salario mínimo

Uno de los grandes aciertos del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, fue, sin duda, abrir el debate sobre el salario mínimo en México.

No es poca cosa poner el foco de atención en el hecho de que casi 7 millones de mexicanos sobrevivan con un ingreso de unos 2 mil 100 pesos al mes.

Lo que hizo Mancera, además de su secretario de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, fue recordar a los mexicanos, a la clase política y a las cúpulas empresariales que la desigualdad en el ingreso de los trabajadores es un tema pendiente en el país y nos remite a las aspiraciones de justicia social e igualdad con los que surgió el México posterior a la Revolución.

Los detractores de Mancera le achacan motivaciones políticas y lo acusan de irresponsable por reiterar el imperativo de un salario digno y suficiente como pago del trabajo y esfuerzo cotidiano.

Sin embargo, esa es la gran virtud del planteamiento de Mancera: recordarle a la sociedad que sus gobiernos tienen como obligación garantizar bienestar a sus habitantes a través de acceso al empleo, a un salario bien remunerado, a servicios de salud, educación de calidad, vivienda y seguridad.

Tal parece que en las últimas décadas el tema de la pobreza, la falta de empleo y los bajos salarios se han convertido en asuntos que los sectores que concentran la mayor parte del ingreso en México —y no pocas autoridades de todos los niveles y todos los colores políticos— manejan como asuntos secundarios y no prioritarios en la agenda económica y social del país.

Gracias al debate abierto por Mancera desde el Gobierno de la Ciudad de México sabemos ahora que, según los cálculos oficiales, el salario para que un trabajador sostenga una familia de cuatro miembros debe estar entre 14 y 16 mil pesos mensuales. Es lo que se requiere para cubrir todas las necesidades de alimentación, transporte, vestido, servicios, educación y vivienda, lo que muestra de manera descarnada la precarísima situación en que viven los trabajadores con el ingreso más bajo dentro de la población económicamente activa.

Así que bienvenido el debate abierto por Mancera y por haber puesto en la agenda un tema que parecía olvidado: la urgencia de devolver su poder adquisitivo al salario mínimo.

nestor.ojeda@milenio.com