Vuelta prohibida

Independientes rumbo a 2018

Como ocurre en la política siempre, un buen discurso no necesariamente es una representación de la realidad o de las intenciones de los políticos. Ejemplos hay muchos y los candidatos independientes que hoy ocupan puestos de elección popular no son la excepción.

Ayer, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara varios de ellos expusieron sus experiencias y aspiraciones tras su triunfo electoral y en la antesala de las elecciones presidenciales de 2018 en torno a Jorge Castañeda, a quien de origen se deben las reformas que abrieron el paso a las candidaturas independientes en México, mérito que no se le puede regatear.

Ahí estuvieron los más destacados de ellos: el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez El Bronco; Manuel Clouthier junior, hoy diputado federal, y Pedro Kumamoto, diputado por Jalisco, quienes coincidieron en que en buena medida su triunfo se debió al hartazgo de la sociedad de los partidos, desprecio y rechazo que la clase política mexicana se ha ganado a pulso desde los tiempos en que el PRI era el partido único y que tras la apertura política y la llegada de la alternancia comparten por igual PAN, PRD y la chiquillada.

Pero no solo destacaron ese factor, sino la construcción de un movimiento social en torno a sus candidaturas a través del trabajo cotidiano de contacto con los electores, ya fuera de manera directa o a través de las redes sociales, con un discurso que reivindicaba a las personas y su necesidad de cambio, esquema que tuvo su expresión más legítima en el triunfo de un ciudadano sin antecedentes políticos como Kumamoto.

Eso sí, lo que no abordaron fue la forma en que políticos de siempre, como El Bronco o Clouthier, se encaramaron en la figura de los independientes para poder llegar hacerse del poder que les habían negado partidos como el PRI y el PAN, en los que militaron durante décadas. Pero no desaprovecharon la oportunidad de plantear la necesidad de un candidato independiente a la Presidencia de la República y El Bronco se apuntó desde ya.

Ahí vienen, pues, los autodenominados independientes en busca de la silla presidencial y habrá que ponerles también una buena lupa, porque sin duda llegarán amarrados a grupos de gran poder económico y político porque requerirán, como Fox en su momento, de millones de pesos para enfrentar a los candidatos tradicionales y esos recursos solo pueden venir —dentro de los márgenes legales— de los grandes grupos empresariales que desde siempre han soñado con hacerse del gobierno y liberarse de la interlocución y las cuotas que les imponen los partidos.


nestor.ojeda@milenio.com