Vuelta prohibida

Castillo en Michoacán, un mes y lo que falta

Este domingo se cumple un mes de que Enrique Peña Nieto nombró a Alfredo Castillo comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán y, sin duda, el panorama en ese estado ha cambiado radicalmente desde entonces.

Evidentemente la designación de un enviado presidencial con amplias facultades en Michoacán no fue una decisión tomada de un día para otro.

El reciente anuncio de una inversión de 45 mil millones de pesos para esa entidad no fue dispuesto de último minuto, estaba ya plenamente justificado y considerado en el Presupuesto de Egresos de 2014 en todos sus ramos, principalmente en infraestructura, salud, educación y desarrollo social, además —obviamente— de seguridad.

De entrada, cauteloso, Castillo dio como plazo mínimo un año para poder presentar los primeros resultados; sin embargo, a un mes de su llegada a Michoacán ya trae consigo como primer logro el haber sentado a los grupos de autodefensa a firmar un acuerdo para comenzar a encauzarlos a la vida institucional.

Pero la cosa no es tan fácil, pues la línea que separa a estos grupos de las bandas criminales es a veces muy difusa, como lo demuestra que el comisionado para Michoacán haya coincidido con un sujeto, Juan José Farías, El Abuelo, uno de los creadores de las autodefensas de Tepalcatepec y señalado por el Ejército como miembro del cártel de Jalisco Nueva Generación.

Además, precisamente porque esos grupos también, como los narcos, se han puesto por encima de las autoridades locales y tienen un particular encono con el gobierno de Fausto Vallejo, no se sabe hasta dónde puedan querer llegar envalentonados por la nueva alianza que tienen con las fuerzas federales. ¿Quién sabe? En una de esas hasta les puede dar por querer marchar a Morelia y tomarla, así que si la cosa no se veía fácil para Alfredo Castillo de entrada, ahora pinta mucho más compleja.

nestor.ojeda@milenio.com