Vuelta prohibida

La CNTE, freno al futuro

La reforma educativa no tiene futuro si no pasa por Oaxaca y Michoacán y, por ello, tiene como principal obstáculo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Los números no mienten y precisamente los estudiantes de primaria y secundaria con el peor desempeño y el más bajo rendimiento académico son los niños y jóvenes oaxaqueños y michoacanos.

La razón es simple, estudian poco y sus maestros son malos. En Oaxaca durante las últimas tres décadas los estudiantes solo han asistido a 120 de los 200 días de clases que corresponden al calendario autorizado por la Secretaría de Educación Pública.

La razón es que la coordinadora magisterial se desvió y degradó al pasar de ser una organización que nació para combatir el cacicazgo dentro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y se transformó en un grupo de presión política con millonarios intereses económicos que funciona sin control alguno y desafía al Estado mexicano.

Su coartada para condenar a la mediocridad, pobreza y marginación a varias generaciones de niños y jóvenes en Oaxaca y Michoacán es una supuesta defensa de la educación pública y bajo esa bandera se han empeñado en impedir los exámenes de oposición a los aspirantes a una plaza de maestro.

Se ve en extremo complicado, sin duda, pero es indispensable desactivar y desarticular a la CNTE para poder concretar la reforma educativa, ya que de otra forma no se ve cómo llevar educación de calidad a los niños de Oaxaca, Michoacán y el resto del país.

Pero decir el qué es fácil, lo difícil es el cómo, con una agrupación que tiene controlado al gobierno de Oaxaca y sometido a su gobernador Gabino Cué y que goza de la impunidad que le garantiza la debilidad institucional en Michoacán. Así las cosas tal parece que la reforma que le tocó instrumentar al titular de la Secretaría de Educación Pública, Emilio Chuayffet, se quedará en puntos suspensivos.

nestor.ojeda@milenio.com