Vuelta prohibida

"Autodefensas", manzana envenenada

La captura de Hipólito Mora, fundador de las autodefensas de La Ruana, municipio de Buenavista Tomatlán, Michoacán, como copartícipe de un doble homicidio es apenas la punta de la madeja que tiene enredados a esos grupos con el crimen organizado.

Su ahora enemigo y denunciante Luis Antonio Torres, alias Simón El Americano, al parecer tiene investigaciones abiertas en Estados Unidos por narcotráfico, al igual que el propio Hipólito Mora, hoy preso por su complicidad en el homicidio de Rafael Sánchez Moreno, alias El Pollo, y José Luis Torres, alias El Niño.

Pero la cosa no queda ahí, el emblemático líder también fundador de las autodefensas, El Doctor José Manuel Mireles, tiene antecedentes penales del otro lado de la frontera por tráfico de mariguana, al igual que Juan José Farías, alias El Abuelo, exculpado pero señalado reiteradamente por la PGR y el Ejército por delincuencia organizada y lavado de dinero, al igual que su hermano Uriel, ex alcalde de Tepalcatepec, preso y luego liberado en el fallido michoacanzo del gobierno de Felipe Calderón; ambos responsables de que el alcalde de ese municipio, Guillermo Valencia, no pueda gobernar.

Hoy en día estos sujetos son los interlocutores del gobierno federal y su comisionado Alfredo Castillo, quien ha demostrado que no tiene ninguna restricción para meter a la cárcel a estos sujetos que se presentan casi como alzados rebeldes en pos de la libertad del pueblo cuando en realidad están más que embarrados en el crimen y el narcotráfico.

Desde su aparición, los grupos de autodefensa en Michoacán han sido señalados como bandas armadas por el cártel de Jalisco Nueva Generación para enfrentar a La Familia-Los caballeros templarios, sin cuyos recursos no sería posible entender el armamento, vehículos y capacidad logística y de reclutamiento con que operan las autodefensas.

Pero no solo eso, fieles a su origen, los grupos de autodefensa han sustituido a los Templarios en el cobro de cuotas a empresarios y comerciantes mineros, ganaderos, limoneros, aguacateros y otros, pero que ahora llaman apoyos a la autodefensa en lugar de derecho de piso.

Ante ese escenario, la misión del Estado mexicano en Michoacán es reducir y exterminar a las bandas de narcotraficantes y a los grupos de autodefensa. No hay de otra.

Por eso es que, como se ha escrito hasta la saciedad, este asunto de las autodefensas solo puede acabar mal, muy mal.

nestor.ojeda@milenio.com